El panorama electoral y las expectativas en Palacio Nacional
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum llegó a los comicios intermedios en Estados Unidos con un alivio temporal: las advertencias sobre nuevas acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros actores políticos de Morena se contuvieron antes de alcanzar la arena pública. La estrategia oficial consistió en resistir los embates con la esperanza de que un triunfo demócrata en el Congreso modificara la tensa dinámica impuesta por el presidente Donald Trump y su círculo cercano en la Casa Blanca.
El conocido analista Nate Silver pronosticó un “tsunami azul” demócrata, un escenario que generó expectativas optimistas en el equipo de gobierno mexicano respecto al fin de las tensiones bilaterales de los últimos dos años. No obstante, la historia muestra que las administraciones demócratas no siempre han mantenido políticas favorables hacia México, y con la única excepción de Bill Clinton, pocos mandatarios de ese partido han destinado un capital político relevante a favor del país en momentos críticos.
Los escenarios en el Capitolio y la realidad bilateral
Las últimas encuestas previas a los comicios anticipaban que los demócratas recuperarían la Cámara de Representantes, ganarían el control del Senado y obtendrían la mayoría de las gubernaturas. Aunque Trump no figuraba directamente en las papeletas, el rechazo de seis de cada 10 estadounidenses reflejaba su debilidad. Sin embargo, antecedentes históricos como los de Harry Truman en 1948 demuestran que un presidente impopular aún puede revertir los pronósticos, por lo que desestimar por completo al actual mandatario estadounidense sería un error estratégico.
Se contemplan tres rutas principales: que los demócratas dominen solo la Cámara baja, que controlen ambas cámaras, o que los republicanos retengan el Capitolio de forma sorpresiva. Independientemente del resultado, los especialistas coinciden en que el rumbo general de la relación bilateral no experimentará un giro drástico.
Impacto en migración, comercio y seguridad
En el ámbito migratorio, un Congreso bajo control demócrata incrementaría la fiscalización sobre las condiciones de detención del ICE, pero mantendría la política estricta de deportaciones. Como antecedente, cabe recordar que fue James Carter quien ordenó la construcción del primer muro fronterizo en 1978, mientras que Barack Obama encabezó la mayor cantidad de deportaciones en la historia reciente.
En materia comercial, una mayoría demócrata en la Cámara baja exigiría mayor transparencia sobre el impacto de los aranceles en los consumidores nacionales, pero no los eliminaría por completo. Si también dominaran el Senado, podrían modificar las atribuciones ejecutivas para fijar gravámenes, pero el futuro del T-MEC enfrentaría una fuerte resistencia legislativa similar a la vivida en 1993, cuando el propio Clinton debió negociar voto por voto.
Respecto al combate al narcotráfico y al tráfico de fentanilo, el consenso bipartidista se mantiene intacto. La crisis del fentanilo escaló en 2019 bajo la administración de Joe Biden, periodo en el cual congresistas de ambos partidos señalaban la existencia de vínculos entre el crimen organizado y la política mexicana, un clima que facilitó operaciones unilaterales como la captura de Ismael El Mayo Zambada en Culiacán.
El riesgo de una mayor beligerancia
Paradójicamente, una derrota o un debilitamiento de Trump en las elecciones intermedias podría desencadenar una reacción contraria a la esperada en México. Ante la pérdida de control político interno, el mandatario estadounidense y figuras de línea dura como Stephen Miller —quien suena para la jefatura de gabinete— podrían intensificar la presión sobre la administración de Sheinbaum para exigir resultados contundentes en seguridad y frenar el avance comercial de China en América del Norte.
Por lo tanto, el gobierno mexicano debe evitar interpretar una potencial victoria demócrata como una garantía de menor hostilidad desde Washington. Muy probablemente, el nivel de exigencia se mantenga o incluso aumente, sin importar qué partido domine el Capitolio.
