El reflejo escénico de una crisis hídrica muy cercana
En ocasiones, la línea entre la ficción dramatúrgica y los problemas cotidianos de una nación se desvanece de manera alarmante. Esto es precisamente lo que ocurre con la puesta en escena Urinetown, un montaje que expone una sociedad distópica donde la sequía obliga a la población a desembolsar dinero incluso por las necesidades fisiológicas más básicas. Paradójicamente, mientras este argumento se desarrolla sobre las tablas, regiones del país como Guadalajara enfrentan una severa escasez de recursos hídricos, obligando a los habitantes a lidiar con suministros turbios y fétidos al abrir las llaves de sus hogares.
Esta coincidencia no pasó desapercibida para el director artístico Miguel Septién, quien encabeza al equipo de Ícaro Teatro en esta cuarta aproximación al aclamado libreto proveniente de Broadway, un montaje donde el descontento social y la rebelión estallan sin previo aviso ante la tiranía institucional.
“Creo que, a nivel macro, la obra aborda de una forma muy cómica y muy dinámica, pero también muy relevante y muy pululante, pasiones humanas que no van a cambiar mientras sigamos siendo la especie que somos. En ese sentido, siempre va a ser relevante analizar lo que estamos haciendo con nuestra sociedad y con el mundo”, expresó Septién en entrevista con Chilango Diario.
El responsable de la puesta en escena profundizó en cómo el argumento conecta directamente con la realidad sociopolítica actual del territorio mexicano y el panorama global:
“Y en un nivel un poco más específico, pues lamentablemente están pasando cosas en el mundo como la que tenemos a la vuelta de la esquina en Guadalajara, donde la gente literalmente está teniendo que luchar por el uso del agua como un recurso que pertenece a la población, y vaya, parece algo sacado totalmente del musical. Entonces, tanto en un nivel macro como hablando de nosotros como especie, a un nivel de los eventos que suceden en el país y en el mundo, sigue siendo una obra profundamente relevante”.
¿De qué trata Urinetown?
La trama de esta célebre obra se detonó a raíz de una catástrofe ambiental provocada por una sequía prolongada. Ante el desabastecimiento, una poderosa corporación llamada Urine Good Company asume el control absoluto de los sanitarios públicos, implementando cuotas obligatorias para su uso. La tensión social estalla cuando el personaje de Bobby Strong se rebela contra estas tarifas desmedidas, transformando la frustración colectiva en un movimiento de resistencia. Mediante el uso inteligente del humor negro, el libreto cuestiona temas fundamentales como el abuso de poder, la desigualdad y los límites de la libertad, al tiempo que ironiza sobre los códigos tradicionales del teatro musical.
El estreno mundial de Urinetown en Broadway ocurrió en el año 2001, consolidándose como un fenómeno cultural gracias a los textos de Greg Kotis y las partituras de Mark Hollmann. Su impacto en la industria estadounidense fue tal que recibió un total de 10 nominaciones a los prestigiosos Premios Tony, de las cuales se adjudicó tres galardones clave: Mejor libreto de un musical, Mejor música original y Mejor dirección de un musical.
Un montaje renovado y con talento en vivo
Para conmemorar una década desde su primera incursión en este título y celebrar el cuarto de siglo transcurrido desde su debut original en Nueva York, Ícaro Teatro decidió replantear toda la propuesta creativa. El proceso de renovación comenzó desde la base literaria, generando una traducción completamente nueva elaborada por el propio director. Este esfuerzo derivó en propuestas visuales inéditas para la escenografía, el diseño de vestuario y los arreglos musicales, manteniendo un profundo respeto por el legado histórico de la obra.
Actualmente, la obra que se presenta en el Teatro Milán cuenta con la participación de más de 15 actores en escena, destacando nombres de trayectoria como Flor Benítez, Alberto Lomnitz, Vanessa Bravo y José Luis Rodríguez “El Guana”. Además, la experiencia artística se complementa con la presencia de una banda sonora en vivo ejecutada por cinco instrumentistas profesionales.
“La producción que estamos haciendo ahora, sin duda, es la mejor versión que hemos tenido desde hace 10 años que venimos ratificándola, construyéndola, deconstruyéndola y reconstruyéndola”, concluyó el director sobre este ambicioso regreso a los escenarios de la Ciudad de México.
