Tres décadas y media de arte escénico: el Ballet de la Ciudad de México festeja su aniversario
Acercar las disciplinas artísticas a las nuevas generaciones mediante relatos tradicionales representa una de las misiones fundamentales de las agrupaciones culturales contemporáneas. Bajo esta premisa, la emblemática compañía mexicana ha consolidado una propuesta escénica que funciona como puerta de entrada al universo de la música sinfónica y la ejecución corporal para públicos de todas las edades.
El argumento central resulta sumamente accesible: un pequeño aventurero recorre una zona boscosa, interactúa con distintas especies de la fauna silvestre y asume el reto de rescatar a uno de sus compañeros de las fauces de un depredador. No obstante, el verdadero valor de la producción descansa en su inventiva conceptual y en la forma en que tradujo una partitura universal al lenguaje del movimiento.
La genialidad detrás de la fusión musical y dancística
La base de esta propuesta se remonta a la clásica composición ideada por Sergei Prokófiev, cuyo propósito original consistía en familiarizar a la infancia con los timbres instrumentales y las estructuras melódicas de una orquesta. Al respecto, Arcelia de la Peña, cofundadora de la agrupación junto con Isabel Ávalos, puntualiza en entrevista:
“Proviene de una obra hecha por Sergei Prokófiev que buscaba darle a los niños un conocimiento de lo que es la melodía y los instrumentos de orquesta de manera creativa y divertida. No voy a hablar nada más del niño porque a veces los adultos también descubren todo esto, pero nosotros tomamos la obra, que ya es de por sí una obra maestra, y la maestra Isabel Ávalos tuvo el acierto de darle a cada personaje un estilo de danza, así como Prokófiev les dio una melodía y un instrumento específico.”
Asimismo, la especialista destaca la trascendencia que ha adquirido la puesta en el panorama nacional:
“Yo creo que es una obra que se volvió un clásico de la danza infantil en nuestro país y la razón es por la magia que tiene, por la belleza que tiene y la eficiencia que tiene”, señala Arcelia de la Peña.
Diversidad de estilos sobre el escenario
Durante las funciones, los espectadores identifican de inmediato la conexión entre los instrumentos y las corrientes corporales. Mientras las notas de la flauta se acompañan de los cánones del ballet clásico, la aparición del clarinete introduce matices propios del jazz. De igual manera, se integran la danza contemporánea, los números de carácter y las ejecuciones acrobáticas, todo ello guiado por la intervención de un narrador que conduce el hilo argumental.
Sobre el impacto formativo que buscan generar en los asistentes, la cofundadora reflexiona:
“No le estamos dando toda la dosis del ballet de su vida, le estamos dando una dosis para que tenga el interés de volver a repetir: ‘yo quiero volver al teatro, quiero volver a escuchar esta música, quiero ir a ver ballet’ […] Se dan cuenta de que el niño no nada más se divirtió, sino que aprendió, descubrió lo que es la danza, lo que es el movimiento, todo lo que el ser humano es capaz de hacer.”
Evolución, retos y permanencia cultural
La reposición de este espectáculo forma parte de los festejos por el 35° aniversario del colectivo dancístico. Al tratarse de su primer proyecto original —el cual acumula 32 años dentro de su repertorio activo—, la obra guarda un significado emocional profundo para sus integrantes. En paralelo, la compañía mantiene en cartelera otra de sus producciones emblemáticas titulada Báilame un cuento: Coppélia.
Al hacer un recuento histórico, la productora reconoce que el camino no ha estado exento de dificultades financieras. En sus etapas iniciales, el objetivo era consolidar una plantilla fija bajo un esquema tradicional; sin embargo, las limitaciones presupuestales obligaron a replantear el modelo operativo. Gracias a convocatorias por temporadas y al aprovechamiento de estímulos fiscales, la organización ha logrado mantener su viabilidad y frecuencia creativa.
Finalmente, los organizadores extienden una invitación al público para que continúe explorando su amplio catálogo, el cual abarca títulos memorables como El lago de los cisnes, Hansel y Gretel y La niña malcriada. Las funciones actuales de Báilame un cuento: Coppélia —un relato donde la realidad choca con la atmósfera artificial de los autómatas— concluirán su temporada tras presentarse en recintos clave de la capital del país durante los meses de octubre y noviembre.
