El empresario Carlos Slim Helú volvió a encender el debate nacional tras plantear un cambio radical en el sistema de pensiones en México, al sugerir que esquemas como los del IMSS, ISSSTE e incluso programas sociales deberían ser eliminados o transformados profundamente. Su postura se basa en la idea de que el actual modelo de apoyos económicos no resuelve la pobreza y, por el contrario, podría estar generando una carga fiscal insostenible para el país.
El planteamiento incluye una medida altamente controversial: extender la vida laboral de los mexicanos hasta los 75 años, lo que implicaría trabajar entre 10 y 15 años más de lo que actualmente establece la ley. Según el magnate, el aumento en la esperanza de vida —que ya supera los 75 años en México— obliga a replantear el concepto tradicional de retiro y a mantener a la población activa por más tiempo.
Slim ha argumentado que el enfoque debe cambiar de subsidios directos a generación de empleo y productividad, proponiendo que los adultos mayores continúen integrados al mercado laboral. Desde su perspectiva, otorgar recursos económicos sin condiciones no ataca de fondo la desigualdad, por lo que considera necesario redirigir el gasto público hacia estrategias que impulsen crecimiento económico.
La propuesta ha generado fuertes reacciones, ya que implicaría modificar de raíz instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, además de impactar a millones de jubilados. Críticos señalan que eliminar o reducir pensiones podría afectar derechos adquiridos y aumentar la vulnerabilidad de los adultos mayores.
En medio de un contexto donde el sistema de pensiones ya enfrenta presiones por el envejecimiento poblacional y reformas recientes, las declaraciones del empresario han reavivado una discusión clave sobre el futuro del retiro en México. Mientras algunos sectores ven viable revisar el modelo, otros advierten que propuestas de este tipo podrían profundizar la desigualdad y generar un fuerte conflicto social.