El declive de los liderazgos radicales tradicionales
El politólogo y especialista en autoritarismos Franco Delle Donne advierte sobre las dificultades recientes que atraviesan figuras clave de la autodenominada internacional reaccionaria. A su juicio, el principal obstáculo actual para líderes como Donald Trump o la familia Bolsonaro radica en su incapacidad para trascender su base de apoyo más fiel.
Según el experto, el éxito inicial de estos movimientos dependía de una periferia de votantes volátiles que no necesariamente compartían la ideología radical, sino que buscaban canalizar su descontento económico o cultural. La falta de control sobre la inflación y el desgaste de un discurso rupturista han fracturado esa coalición indispensable para alcanzar la mayoría electoral del 50 más uno.
La crisis global de la democracia liberal
En su última obra titulada ‘En la mente de… Cómo piensan los líderes autoritarios del siglo XXI (y por qué ganan)’, Delle Donne examina las constantes psicológicas y estratégicas de mandatarios diversos. Más allá de sus diferencias ideológicas, el autor señala que el denominador común de estos perfiles es su marcada tendencia autoritaria y el uso del pragmatismo para consolidar cuotas de poder.
Asimismo, el analista lamenta la pasividad con la que las sociedades actuales observan la erosión institucional. “Estamos viendo desde hace tiempo a la democracia como un instrumento que nos tiene que solucionar problemas de nuestra vida y poco a poco lo hemos dejado de ver como un sistema de valores que garantiza que tengamos ciertos derechos y garantías”, argumenta el politólogo al reflexionar sobre el fracaso de los partidos tradicionales.
Este debilitamiento sistémico se alimenta de promesas incumplidas y expectativas frustradas, un caldo de cultivo que las formaciones ultraconservadoras aprovechan para vehicular discursos nativistas. La creencia errónea de que las instituciones frenarían por sí solas el avance antidemocrático ha llevado, según el investigador, a una subestimación generalizada del fenómeno en todo el mundo occidental.
La metamorfosis de la ultraderecha en Europa
Haciendo memoria sobre sus inicios académicos estudiando a la formación alemana Alternativa para Alemania (AfD), Delle Donne califica el proceso como la creación paulatina de un monstruo político. Lo que comenzó como un sector crítico moderado evolucionó hasta normalizar consignas identitarias extremas y capitalizar el descontento socioeconómico de los ciudadanos del este del país.
Por otro lado, figuras como Giorgia Meloni o Marine Le Pen ejemplifican la mutación del movimiento mediante el denominado femonacionalismo, combinando retórica islamófoba con ciertos elementos superficiales de igualdad. Para el experto, estas contradicciones aparentes forman parte de una estrategia comunicativa deliberada donde la coherencia ideológica cede el paso al impacto político constante.
