En un giro estructural a la política educativa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó un balance que apunta a desmontar el modelo de selección por examen en el ingreso al bachillerato y sustituirlo por un esquema de acceso directo, acompañado de una expansión acelerada de la oferta escolar.
Durante su conferencia matutina, la mandataria enmarcó la estrategia como una corrección a lo que calificó como “distorsiones” del sistema anterior, donde un solo examen a los 15 años definía trayectorias educativas, provocando asignaciones a planteles lejanos o la estigmatización de estudiantes por su puntaje.
Cambio de lógica: del filtro a la cobertura
El nuevo modelo —operado a través de la plataforma Mi Derecho, Mi Lugar— cerró su registro el pasado 17 de abril con 307 mil 241 aspirantes, un incremento del 10% respecto al año previo. Sin embargo, más allá del crecimiento, el dato que marca el viraje es la preferencia por esquemas sin evaluación tradicional.
Cuatro de cada diez aspirantes optaron por ingreso directo sin examen, mientras que 37% eligieron una modalidad mixta (examen más opciones sin prueba). En contraste, solo el 15% mantuvo la elección exclusiva del examen, lo que refleja un desplazamiento progresivo del modelo meritocrático tradicional hacia uno de acceso garantizado.
La participación también evidenció una ligera mayoría femenina, con 54% de mujeres frente a 46% de hombres.
Eliminación del examen avanza por estados
El rediseño ya opera en 18 entidades del país, entre ellas Ciudad de México y Estado de México, donde el examen de ingreso ha sido eliminado como criterio principal. La política busca homologar condiciones de acceso y reducir desigualdades territoriales en la asignación de espacios educativos.
Infraestructura: la clave para sostener el modelo
El cambio de paradigma está respaldado por una expansión sin precedentes en infraestructura. Para 2026, el gobierno federal proyecta más de 500 obras educativas —muy por encima de las 83 registradas el año anterior— con énfasis en zonas de alta marginación y en jóvenes fuera del sistema.
Entre los proyectos destacan 26 nuevos bachilleratos tecnológicos, 108 planteles en comunidades rurales y cerca de 300 escuelas del programa Margarita Maza, orientadas a estudiantes que trabajan o abandonaron sus estudios.
El objetivo es claro: generar 200 mil nuevos espacios en educación media superior al cierre de 2026, condición indispensable para que el acceso universal no se traduzca en saturación.
Reconfigurar la permanencia escolar
Además del acceso, la estrategia incluye cambios en la permanencia. Se eliminaron esquemas de expulsión por reprobación y se implementaron mecanismos de regularización académica. Paralelamente, el programa “Te Extrañamos en el Salón” busca reincorporar a jóvenes que desertaron.
Sheinbaum subrayó que el rediseño no solo implica abrir las puertas, sino garantizar trayectorias educativas completas: “Todas las escuelas públicas deben ser buenas y todas las estamos mejorando”, sostuvo, en rechazo a la clasificación de planteles por resultados de examen.
Un modelo en construcción
Los resultados del proceso de asignación se darán a conocer el 18 de agosto, con un periodo extraordinario de registro del 19 al 26 del mismo mes.
En el fondo, la política educativa del actual gobierno apunta a sustituir la lógica de competencia por una de derecho garantizado, en la que el acceso al bachillerato deje de ser un filtro selectivo y se convierta en un paso automático tras la secundaria. El reto, advierten especialistas, será sostener la calidad educativa en paralelo al crecimiento de la matrícula.
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