Estrategia frente al déficit comercial bilateral
El Gobierno de México se encuentra estudiando la posibilidad de disminuir sus adquisiciones en mercados externos de otras regiones con el propósito de elevar las importaciones procedentes de Estados Unidos. Esta iniciativa busca dar respuesta a las demandas planteadas por la administración de Donald Trump en el marco de la relación comercial bilateral, según dio a conocer la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Pero bueno, dentro de este marco estamos buscando qué se podría hacer para que en vez de comprar de otros países del mundo le compremos a Estados Unidos y se reduzca eso que Estados Unidos está pidiendo que se reduzca, que es el llamado déficit en la balanza comercial para Estados Unidos”, declaró la mandataria.
A pesar de la disposición oficial, la titular del Ejecutivo federal reconoció que transformar las rutas tradicionales del comercio internacional representa un desafío complejo, principalmente debido a la profunda integración productiva consolidada durante décadas en América del Norte. No obstante, enfatizó que su administración examina diversas opciones para incrementar la entrada de productos estadounidenses.
Diálogo permanente en torno al T-MEC
Durante sus declaraciones, Sheinbaum puntualizó que este asunto forma parte de los diálogos sostenidos con Washington vinculados al T-MEC, así como de los puntos conversados en su reciente comunicación telefónica con Trump. Asimismo, recordó que la contraparte estadounidense había señalado inicialmente 90 barreras comerciales, las cuales, aseguró, ya fueron solventadas.
Por su parte, Israel Macías López, economista y catedrático de la Universidad Panamericana campus Guadalajara, advirtió que la efectividad de esta política podría verse acotada si se reduce únicamente a una manifestación de buena voluntad, dado que el Estado mexicano carece de facultades para imponer a las empresas privadas la elección de determinados proveedores.
“Si nada más anuncia que está la voluntad y que pues vamos a hacer todo lo posible y todo eso, pues no va a pasar nada”, señaló en entrevista con DIARIO 24 HORAS.
El experto explicó que una de las vías gubernamentales para incidir en las decisiones corporativas consistiría en aplicar mayores aranceles a los artículos procedentes de Asia. Sin embargo, advirtió que encarecer estas mercancías no garantiza de manera automática que las compañías nacionales opten por sustituirlas con opciones estadounidenses.
Según el especialista, ante un escenario de impuestos a productos chinos, el sector privado podría redirigir sus compras hacia naciones como Vietnam, Malasia o Taiwán, dependiendo de la competitividad de cada industria, por lo que el beneficio final para la economía estadounidense no está asegurado.
Para Macías, el pronunciamiento oficial también cumple una función táctica dentro de las negociaciones diplomáticas: “Es una declaración en ese sentido, México está en la mejor disposición de negociar”, apuntó, reiterando que la sustitución enfrenta obstáculos estructurales de costos frente a las cadenas de suministro asiáticas.
Asimetrías marcadas en el intercambio con China y Estados Unidos
Las estadísticas oficiales reflejan una marcada disparidad en el intercambio comercial que México mantiene con sus principales socios globales.
Información de la balanza comercial emitida por la Secretaría de Economía detalla que Estados Unidos concentra el 83.3% de las exportaciones mexicanas, al tiempo que participa con el 34.3% de las importaciones que ingresan al país.
En contraste, la dinámica con China presenta cifras opuestas, ya que apenas el 1.95% de las ventas mexicanas al exterior se dirigen a ese mercado, mientras que el 17.3% de las importaciones nacionales provienen de la nación asiática.
