Hungría entierra la polémica norma impulsada por Viktor Orbán que equiparaba la homosexualidad con la pederastia
Un giro legislativo histórico en el Parlamento húngaro
El escenario político de Europa central ha experimentado un cambio significativo este martes. El Parlamento de Budapest ha dado luz verde a una profunda modificación de la normativa promovida en 2021 por el primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán.
Esta reforma elimina formalmente las disposiciones que vinculaban de forma directa la homosexualidad con la pederastia. La iniciativa ha sido impulsada por el nuevo Ejecutivo del partido conservador Tisza, que cuenta con una supermayoría parlamentaria.
La votación final se ha saldado con 139 votos a favor y 51 en contra. Con este paso, el país busca alinearse de nuevo con los estándares jurídicos comunitarios tras años de tensiones institucionales.
Adiós a la censura en escuelas y televisión
La modificación suprime los apartados más restrictivos de la denominada ley de protección del menor. Entre ellos, destaca la prohibición explícita de hablar sobre relaciones homosexuales en las aulas y en las emisiones televisivas dirigidas a audiencias infantiles.
A partir de ahora, la legislación se restringe a salvaguardar a los menores de 18 años frente a contenidos que puedan “perjudicar gravemente el desarrollo físico, intelectual, emocional o moral del menor”, eliminando el veto ideológico previo.
Quedan oficialmente derogados los puntos que vetaban cualquier material informativo que mostrara o abordara “el cambio de la identidad propia correspondiente al sexo de nacimiento, el cambio de sexo o la homosexualidad”.
La presión de la justicia europea
Esta rectificación legislativa responde de manera directa a la intensa presión ejercida desde las instituciones comunitarias. La Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción en 2021 y, posteriormente, interpuso una demanda formal en diciembre de 2022.
El punto de inflexión se produjo en abril, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que la normativa original vulneraba frontalmente los derechos fundamentales y los valores democráticos del bloque.
La justicia europea dejó claro que el Estado húngaro había incumplido sus obligaciones legales con la normativa LGTBI+, forzando al país a revisar su marco jurídico para evitar sanciones económicas mayores.
Críticas desde el sector ultranacionalista
La aprobación de la enmienda ha generado un agrio debate político en la cámara. Los sectores más conservadores han mostrado su absoluta disconformidad con el nuevo rumbo adoptado por la administración.
El propio Viktor Orbán ha arremetido duramente contra la decisión a través de sus canales habituales y declaraciones públicas, criticando el sentido del voto de la nueva mayoría gobernante.
“Fidesz y Mi Hazánk [extrema derecha] votaron juntos en contra de una ley destinada a reforzar la protección de la infancia. Votaron en contra de ayudar a los bebés abandonados en los hospitales y de proteger a los niños frente a cualquier forma de violencia ¡Qué vergüenza!”, ha señalado el primer ministro tras la aprobación de la enmienda.
