<div>Jessica Stober, jurista: “La importación europea de productos de asentamientos israelíes ayuda a financiarlos y causa devastación"</div>

La directora jurídica de Global Echo, coautora de la investigación que desvela el comercio europeo con la ocupación israelí, señala que los países de la UE deben reeexaminar ya su relación con los asentamientos
La investigación realizada por Global Echo Litigation Center publicada esta semana –y detallada por elDiario.es– pone encima de la mesa la entrada sistemática en Europa de productos alimentarios procedentes de asentamientos ilegales israelíes con trato preferencial, lo que vulnera la legislación europea y el derecho internacional.
El informe Importing Occupation analiza 30.000 documentos de exportación correspondientes a más de 6.800 envíos realizados entre 2017 y 2026, con los que muestra que “los productos procedentes de los asentamientos están entrando ilegalmente en los mercados europeos en grandes cantidades”.
Esas mercancías llegan etiquetadas como ‘Producto de Israel’, pese a proceder de áreas palestinas o sirias ocupadas ilegalmente por Israel. El 71% de esos productos que entran en la UE lo hacen a través de Francia, Países Bajos y Alemania. España aparece como el cuarto país receptor hasta septiembre de 2025.
La abogada británica Jessica Stober, directora jurídica de Global Echo, explica en esta entrevista con elDiario.es las consecuencias de estos hallazgos.
Pregunta: ¿Qué demuestra esta investigación? ¿Cuáles son las principales conclusiones?
Respuesta: Esta es una investigación que ha durado cuatro años, exhaustiva. Con ella salen a la luz pruebas abrumadoras de una práctica generalizada y sistemática mediante la cual productos agrícolas originarios de los asentamientos israelíes entran en los mercados europeos como si procedieran del propio Israel. Esa es la primera y principal conclusión.
La segunda es que nuestras pruebas sugieren que la cantidad de los productos procedentes de asentamientos que entran en Europa es mucho mayor de lo que se había sospechado hasta ahora.
Sabemos que Israel no recopila datos desagregados. Trata los territorios ocupados e Israel como si fueran un único territorio, por lo que no esperaríamos que desagregara sus datos. Pero la UE ni los Estados miembros europeos tampoco desagregan los datos. Así que no sabemos qué procede de Israel y qué procede de los asentamientos.
Los países de la UE deben investigar y reexaminar su relación con el comercio vinculado a los asentamientos israelíes
Los documentos que han analizado desvelan que el 17% de los envíos agrícolas destinados a Europa contenían productos procedentes de asentamientos israelíes. ¿Qué datos tienen sobre España?
En el caso de España las cifras son especialmente llamativas. En el material que analizamos, principalmente frutas y verduras ecológicas, más del 75% de los envíos desde Israel destinados a España contenían productos procedentes de asentamientos. Nuestros datos son hasta septiembre de 2025, mes en el que España aprobó la prohibición de importación desde asentamientos. No disponemos aún de suficiente información para determinar qué impacto ha tenido esta medida.
Entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 hemos analizado 35 envíos de productos agrícolas a España. Aunque Global Echo no detectó entre ellos ningún envío que contuviera productos procedentes de los asentamientos, consideramos que no se trata de una muestra lo suficientemente amplia como para extraer conclusiones más generales sobre el impacto de la prohibición española del comercio con los asentamientos.
¿Cómo afectan estas importancias desde los asentamientos a los consumidores europeos?
Lo que estamos viendo no es un error ocasional, sino un sistema mediante el cual productos procedentes de los asentamientos llegan a Europa apareciendo como si fueran israelíes. A los consumidores europeos esto les afecta principalmente desde una perspectiva ética, jurídica y social, porque muchas personas —y creo que esta cuestión es especialmente importante en España— desean tomar decisiones de compra acordes con sus valores.
La opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia [julio 2024] nos ha informado de que toda la ocupación de Palestina por parte de Israel es ilegal. Y la propia presencia de Israel allí es ilegal. Los asentamientos son un crimen de guerra y están vinculados a numerosas violaciones de derechos humanos, por eso muchos consumidores no quieren comprar productos procedentes de estos asentamientos ilegales. Este sistema les niega la posibilidad de tomar esa decisión.
Los asentamientos son un crimen de guerra y están vinculados a numerosas violaciones de derechos humanos.
¿Qué deben hacer los países de la Unión Europea y Reino Unido para evitar que esto siga ocurriendo?
Deben abrir una investigación sobre los hallazgos de nuestro informe. No se trata de algo aislado. Hay todo un sistema mediante el cual los productos de los asentamientos llegan a Europa, y ese sistema contradice lo indicado por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2024.
Pero también hay muchas infracciones concretas del derecho de la UE relacionadas con las cuatro vulneraciones que aparecen en la documentación, como es el trato preferencial a estos productos y los certificados que se les asigna. Por tanto, los gobiernos europeos deben examinar estas infracciones.
No hay simplemente algún incumplimiento puntual: el sistema entero está roto, no funciona. Tiene fallos estructurales y es incapaz de impedir abusos generalizados. Por eso hay que reexaminarlo y también, a la luz de la opinión de la Corte Internacional de Justicia, deben replantear su relación con todo el proyecto de asentamientos.

Mapa de rutas recreativas y de manantiales en tierras palestinas. Los manantiales han sido convertidos en destino de turismo por las autoridades israelíes y colonos, pese a estar en Ein al-Beida, tierra palestina. Antes eran fuentes de agua para la agricultura palestina
Tienen previsto iniciar acciones legales en Reino Unido en relación con este tema. ¿Hay planes para hacer lo mismo en otros países?
Sí, los hay. La estrategia de litigación es un documento vivo. Está respondiendo a las novedades que llegan desde la UE y desde los Estados miembros. Algunos Estados miembros están adoptando medidas por sí mismos ante la ausencia de una actuación de la Unión Europea.
Nos gustaría ver cómo evoluciona esto para determinar dónde es más conveniente dirigir nuestros esfuerzos legales. En todo caso, contamos con las pruebas que nos permitirían elegir entre varias jurisdicciones en las que presentar demandas. Y seguiremos atentos a lo que ocurra en el terreno político durante las próximas semanas y a los desarrollos jurídicos para decidir dónde situar nuestros esfuerzos.
El agua está siendo desviada de las comunidades palestinas para regar explotaciones agrícolas de los asentamientos israelíes, que prosperan mientras hay pueblos palestinos que no disponen de suficiente agua
¿Esperan alguna reacción específica de los países europeos ahora que se conoce esta información?
Creo que nuestras pruebas y el informe reforzarán el movimiento actual de la sociedad civil para que la UE y los Estados miembros reexaminen su relación con el comercio vinculado a los asentamientos. Ese movimiento puede ayudar a los Estados a analizar lo que la Corte Internacional de Justicia ha articulado como sus responsabilidades en virtud del derecho internacional y presionará para convertir esas responsabilidades jurídicas en acciones y políticas concretas.
Mientras esta situación continúe, la UE, sus Estados miembros y Reino Unido no pueden afirmar de manera creíble que están cumpliendo con sus obligaciones derivadas del derecho internacional.
¿Cómo explicaría por qué la importación de productos procedentes de asentamientos israelíes ilegales contribuye al proyecto de ocupación y al despojo del pueblo palestino?
Los asentamientos no son urbanizaciones normales y la agricultura de los asentamientos no es una agricultura ordinaria.El propio Bezalel Smotrich [ministro israelí de Finanzas] ha dicho que “estamos borrando la Línea Verde fortaleciendo la agricultura en Judea y Samaria”, mediante la expansión de la agricultura de los asentamientos.
La agricultura ocupa una superficie mucho mayor que los asentamientos residenciales y, por tanto, es una herramienta muy eficaz para apropiarse de grandes extensiones de tierra ocupada en Cisjordania. Esto requiere enormes cantidades de agua, especialmente los dátiles y los aguacates.
No son incumplimientos puntuales: el sistema entero está roto, no funciona. Tiene fallos estructurales y es incapaz de impedir abusos generalizados.
¿Qué efecto tiene la apropiación de agua?
El agua está siendo desviada de las comunidades palestinas para regar explotaciones agrícolas de los asentamientos, que prosperan al lado de comunidades palestinas mientras que estas, en ocasiones, ni siquiera disponen de agua suficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Así que la importación europea de productos agrícolas procedentes de asentamientos no solo ayuda a financiar esos asentamientos ilegales según el derecho internacional, sino que además tiene un impacto desproporcionado y devastador sobre las comunidades palestinas sobre el terreno.
La ley es clara. La Corte Internacional de Justicia ya se ha pronunciado y la UE y sus Estados miembros tienen que escucharla.