La más reciente elección de los tres nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral ha aparentemente terminado de enterrar a aquel organismo independiente que sirvió como ejemplo internacional para otras democracias en el mundo. Gracias a su labor, fue posible la transición de un partido a otro en todos los órdenes de gobierno, desde la hazaña del 2000 (IFE), pasando por la victoria de AMLO en 2018, hasta el más pequeño municipio del estado de Guerrero.
Ha llamado la atención especialmente la elección de Arturo Chávez. Fungió como titular de Talleres Gráficos del gobierno federal durante el gobierno de Claudia Sheinbaum. De igual forma, circulan vídeos donde apoyó abiertamente a la candidata de Morena en 2024. Es decir, si bien el funcionario puede gozar de buena reputación e integridad ética, su carácter de independiente en función con el partido oficial está en entredicho.
En este tenor, conviene recordar el caso de Lorenzo Córdova, ex consejero presidente del INE. Se ha siempre autodefinido como un hombre de izquierdas, pero nunca ha formado parte de ningún partido político. Sin embargo, tampoco ha ocultado su antipatía hacia AMLO y la 4T. De allí que participó activamente, una vez concluida su responsabilidad en el INE, en la llamada marea rosa, cuyo objetivo era, entre otros, detener la reforma que trastocase la independencia del organismo.
No debe olvidarse que durante la gestión de Córdova al frente del consejo general Morena obtuvo su registro, AMLO ganó en 2018 y el partido oficial resultó victorioso en la mayoría de los estados del país y cientos de municipios.
A pesar de no estar de acuerdo con la agenda morenista, Córdova actuó, durante su paso por el INE, como un servidor público auténticamente comprometido con sus tareas de Estado. Es decir, fue capaz de separar al hombre del funcionario, y condujo, dentro de sus competencias en tanto que consejero presidente, las sesiones y votaciones del consejo con un absoluto rigor técnico y legal.
El consejero Chávez deberá emularlo. Si bien tiene toda la libertad de votar y de expresar en privado su apoyo a un movimiento político, deberá mantenerse a la altura de su responsabilidad como miembro de un consejo que debe salvaguardar el respeto de la voluntad del pueblo de México. Se espera, en suma, que como lo hizo Córdova, separe al hombre, cuyo corazón late con Morena, del funcionario del INE, cuya independencia debe quedar absolutamente alejada de cualquier tentación partidista.