El impacto de la informalidad en el mercado de trabajo mexicano
El panorama del empleo en México continúa reflejando desafíos estructurales considerables para la integración de la fuerza laboral en esquemas formales. Durante el séptimo mes de 2026, la tasa de informalidad laboral registró un incremento que la situó en el 56.2% de la población ocupada a nivel nacional. Esta estadística se traduce en un total de 34.1 millones de personas que desempeñan sus actividades en condiciones de precariedad, ya sea mediante su participación en micronegocios sin registro oficial, operando al margen de la protección institucional o careciendo por completo de acceso a los servicios de seguridad social.
Los registros provienen de los Indicadores de Ocupación y Empleo elaborados a partir de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), un levantamiento estadístico a cargo del Inegi. Con este resultado, el indicador supera el 56.1% reportado durante el mismo ciclo del año anterior. Específicamente en los entornos urbanos del país, la incidencia de la informalidad se ubicó en un 45.4%.
En comparación anual, en julio de 2026, la población ocupada en la informalidad laboral se incrementó en 22 mil 586 personas respecto al mismo mes de 2025, mientras en el sector formal, se cancelaron 67 mil 938 plazas.
El análisis estadístico también profundiza en el comportamiento del sector informal, el cual engloba de manera directa a los individuos que operan unidades económicas sustentadas en los recursos familiares, desprovistas de una estructura empresarial constituida formalmente. Dentro de esta vertiente, el volumen de trabajadores llegó a los 18.9 millones, lo que representa el 31.1% de la ocupación total en el territorio mexicano. Dicho sector experimentó un crecimiento de 1.2 puntos porcentuales en contraste con julio del ejercicio previo.
Respecto a las dimensiones generales de la fuerza de trabajo, la Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 62.6 millones de ciudadanos mayores de 15 años, lo que implicó una variación al alza de 34 mil personas y una tasa de participación equivalente al 59.2%. No obstante, el segmento de la población debidamente ocupada se fijó en 60.8 millones, contrayéndose en 45 mil puestos de trabajo al realizar la medición anual.
Aumento en la desocupación y presión sobre la subocupación
En lo referente al desempleo, el informe documenta que 1.8 millones de personas mantuvieron una búsqueda activa de alternativas laborales, elevando la tasa de desocupación al 2.9%, cifra que excede ligeramente el 2.8% medido doce meses antes.
Por su parte, el fenómeno de la subocupación —que contabiliza a aquellos trabajadores que manifiestan la necesidad y disponibilidad para laborar un mayor número de horas— se posicionó en el 6.7%, abarcando a un universo de 4 millones de individuos en todo el país.
La absorción de la fuerza laboral disponible se concentró predominantemente dentro del sector terciario de la economía. Las actividades enfocadas en servicios agruparon a 26.6 millones de ocupados, equivalentes al 43.8%, al tiempo que el sector comercio dio cabida a 11.9 millones de trabajadores, representando el 19.6% del total.
A pesar de la generación de plazas en ramas económicas concretas como la industria de la construcción, la persistencia de una elevada tasa de condiciones críticas de ocupación, calculada en el 38.9%, pone de manifiesto el debilitamiento generalizado en los niveles de ingresos y en la estabilidad de las jornadas laborales vigentes.
