Revelan presiones de Washington para que México frene el tránsito de sus propios ciudadanos hacia la frontera
La administración encabezada por Donald Trump ha intensificado su presión sobre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para exigir que México bloquee de manera activa el desplazamiento de sus propios ciudadanos hacia la frontera norte con Estados Unidos, de acuerdo con información difundida por la agencia Bloomberg a partir de fuentes diplomáticas que solicitaron el anonimato.
Esta petición de la Casa Blanca tropieza de inmediato con un impedimento de carácter constitucional en territorio mexicano. Conforme al artículo 11 de la Carta Magna, se reconoce explícitamente el derecho de cualquier individuo a ingresar al país, trasladarse libremente y salir del mismo sin necesidad de permisos especiales o requisitos extraordinarios. Para acatar la solicitud estadounidense, el Estado mexicano se vería en la necesidad de desplegar controles y filtros internos en carreteras y regiones del interior antes de que los connacionales alcancen la franja fronteriza, advirtió el análisis del medio internacional.
El incremento de las tensiones bilaterales coincide con un repunte en la estadística de arrestos en la región limítrofe. Durante el mes de julio, la Patrulla Fronteriza interceptó a más de 9 mil 200 migrantes, lo que representa el doble en comparación con el mismo periodo del año anterior y marca el registro más elevado desde el inicio de la actual administración estadounidense. Este comportamiento resulta inusual debido a las altas temperaturas del verano, temporada en la que históricamente disminuyen los cruces irregulares. No obstante, las cifras actuales se mantienen muy por debajo de los volúmenes reportados durante los últimos meses de la gestión de Joe Biden.
Dos lecturas distintas tras el encuentro bilateral
Las exigencias de Washington fueron transmitidas directamente por el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, durante un encuentro privado sostenido en la capital estadounidense con el canciller Roberto Velasco. Al concluir la reunión, Rubio emitió un mensaje a través de sus redes sociales en el que afirmó que ambas naciones dialogaron sobre “acciones decisivas para poner fin a la inmigración ilegal, detener el tráfico de fentanilo y desmantelar organizaciones terroristas extranjeras y cárteles“.
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores ofreció una perspectiva institucional diferente mediante un comunicado oficial. En dicho documento se subrayaron “los avances alcanzados en materia de migración irregular” y se puntualizó que Velasco reiteró los principios de “respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación”. En el reporte oficial mexicano se omitió cualquier referencia al requerimiento especial revelado por la agencia periodística.
Hasta el momento, ninguna de las dos administraciones ha emitido una desmentida formal sobre la exigencia de contener a los ciudadanos mexicanos en tránsito nacional. En respuesta a las consultas de la prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Lauren Bis, se limitó a señalar que “gracias al liderazgo del presidente Trump, tenemos la frontera más segura de la historia“, sin profundizar en la propuesta específica. En tanto, la cancillería mexicana optó por no ofrecer comentarios adicionales sobre el tema.
De acuerdo con los reportes de inteligencia y asesores políticos, la estrategia restrictiva es impulsada principalmente por el subjefe de gabinete y asesor de Seguridad Interior, Stephen Miller, considerado el principal artífice de la política migratoria de la actual administración norteamericana. Estas negociaciones diplomáticas se desarrollaron de manera paralela a la visita a Washington del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien encabeza las mesas de diálogo para disuadir la imposición de nuevos aranceles comerciales.
