A tan solo dos días de las elecciones presidenciales en Brasil, el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron un enfrentamiento dialéctico de alta intensidad en el último debate televisado. Con las encuestas reflejando un empate técnico absoluto, ambos contendientes midieron sus fuerzas en los estudios de la cadena Globo en Río de Janeiro, abordando cuestiones cruciales como la economía, la seguridad ciudadana y las acusaciones de corrupción.
Choque personal y reproches económicos
El debate comenzó con un tono marcadamente incisivo cuando el líder progresista ridiculizó a su rival comparándolo con un alumno que memoriza sin comprender, al tiempo que le achacó una profunda desconexión con la realidad del país. Además, el jefe de Estado arremetió contra su oponente asegurando que se dedica a “lamer las botas” del expresidente estadounidense Donald Trump, responsabilizándolo indirectamente de la imposición de aranceles comerciales a los productos brasileños.
Por su parte, el candidato ultraderechista, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, desvió la atención hacia el coste de la vida y el elevado endeudamiento de los hogares. Durante una discusión sobre la inflación, Flávio Bolsonaro profirió un ataque personal al referirse al presidente como “nueve dedos”, haciendo alusión al accidente laboral que le costó parte de su extremidad en su juventud. Esta provocación desató el momento más tenso de la noche, obligando al aspirante conservador a pedir “disculpas, de verdad” tras las enérgicas protestas del sector progresista.
Disputa por la gestión fiscal y la seguridad pública
La situación financiera de las familias brasileñas ocupó gran parte del encuentro. El senador opositor criticó el gasto público del actual Ejecutivo y advirtió que las elevadas tasas de interés, situadas en el 13,75 % anual, continúan ahogando el tejido empresarial. En respuesta, Lula defendió los logros macroeconómicos de su administración, destacando un crecimiento del PIB superior al 2 %, y cuestionó a su contrincante sobre si planea aplicar recetas de recortes similares a las del mandatario argentino Javier Milei.
En el terreno de la seguridad, el debate adquirió tintes dramáticos cuando el presidente cuestionó el historial de su adversario en relación con la protección policial, recordando un caso trágicamente célebre en Río de Janeiro. Mientras el senador defendió la actuación del agente implicado en un fuego cruzado, la campaña del mandatario situó a la madre de la víctima entre el público, generando momentos de gran tensión en el plató televisivo.
Cierre de campaña en los principales bastiones
La recta final del cara a cara descendió hacia los señalamientos mutuos por presuntos casos de corrupción. El bloque final sirvió para que ambos candidatos airearan escándalos judiciales recientes, vinculados tanto al entorno familiar de Lula como a las investigaciones abiertas en la Corte Suprema sobre los vínculos del senador con figuras del sector financiero. Con el periodo de proselitismo político llegando a su fin, ambos candidatos concentrarán sus últimos esfuerzos proselitistas en los estados clave de São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro de cara a la cita con las urnas del próximo domingo.
