El panorama electoral y la monarquía
Marruecos celebra unas elecciones legislativas envueltas en un clima generalizado de apatía ciudadana, apenas dos meses después del masivo salto a la frontera que colapsó los accesos a Ceuta. Estos comicios renovarán los 395 escaños de la Cámara de Representantes y definirán el liderazgo político para la próxima legislatura.
A pesar de adoptar la apariencia de una monarquía constitucional, el sistema de gobierno otorga un poder decisivo a la figura del rey Mohamed VI. El monarca retiene atribuciones exclusivas como la presidencia del Consejo de Ministros y la designación directa de las carteras estratégicas de Interior, Exteriores, Defensa y Asuntos Religiosos, limitando al Ejecutivo a la administración de las directrices reales.
La brecha generacional y la desafección ciudadana
Del total de 28 millones de ciudadanos en edad de sufragar, únicamente 15,8 millones figuran en los registros electorales. Este contraste pone de manifiesto la baja participación, recordando que en las justas electorales de 2021 cerca de la mitad del electorado inscrito optó por la abstención.
La desconexión política afecta de forma muy severa a los sectores más jóvenes de la sociedad. Tan solo un 4% de los votantes censados tiene entre 18 y 24 años, al tiempo que los mayores de 60 superan el 29% del padrón. Durante el último año, la juventud ha protagonizado protestas en reclamo de mejores oportunidades laborales, servicios públicos de calidad y una reducción de las desigualdades sociales.
Tensión fronteriza y crisis social
El malestar de los jóvenes conecta directamente con el episodio crítico registrado en Ceuta a finales de julio, cuando estimaciones oficiales cifraron en más de 70.000 personas las que cruzaron la frontera de forma irregular. Los testimonios recogidos durante aquellos sucesos evidenciaron una profunda desesperanza económica, resumida en frases recurrentes como “No tenemos trabajo en nuestro país” o “los salarios son muy bajos”.
Ante los llamamientos difundidos en redes sociales para repetir un intento de entrada masiva coincidiendo con la jornada electoral, las autoridades marroquíes han desplegado un operativo extraordinario de seguridad con cerca de 3.000 efectivos, entre policías, gendarmes y militares, en la frontera de Castillejos.
Crecimiento macroeconómico frente a la realidad social
Esta agitación social convive con indicadores macroeconómicos favorables. El Alto Comisionado para la Planificación calculó que la economía nacional experimentó un crecimiento interanual del 4,8% en el segundo trimestre del año, impulsada por la demanda interna y el sector servicios, mientras que el Fondo Monetario Internacional proyecta un incremento del 4,4% para el cierre del ejercicio.
El país también registra un fuerte dinamismo inversor en infraestructuras de transporte y modernización urbana con vistas a la organización conjunta del Mundial de fútbol masculino de 2030.
El tablero político y el fenómeno de Fouzi Lekjaa
La contienda electoral enfrenta nuevamente a las tres formaciones de la coalición gobernante: la Agrupación Nacional de Independientes, que logró el 29% de los votos en 2021; el Partido Autenticidad y Modernidad, con el 14%; e Istiqlal, con un 10%. Tras el anuncio de Aziz Akhannouch de no buscar la reelección, la pugna por la jefatura del Gobierno se encuentra completamente abierta.
En este escenario destaca Fouzi Lekjaa, actual ministro delegado de Presupuesto y presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol desde 2014. Su incorporación al Partido Autenticidad y Modernidad lo sitúa en las quinielas para liderar el Ejecutivo si su formación resulta vencedora, combinando un perfil tecnócrata con una alta popularidad derivada de los éxitos deportivos de la selección nacional.
