De campamentos improvisados a la cancha de juego
El silbato matutino interrumpe la calma en el Pilares Richard Wagner, situado en la colonia Vallejo. Los primeros en pisar el pasto sintético son un par de niños que comienzan a patear el esférico. Poco a poco, el grupo se nutre hasta sumar diez, quince o veinte menores que responden a apodos futbolísticos de estrellas mundiales mientras despliegan su talento sobre el terreno.
Algunos ingresan a la práctica con calzado deteriorado o directamente descalzos, reflejo de la larga travesía que debieron emprender. Sin embargo, al momento de disputar la pelota demuestran firmeza. Durante un entrenamiento de hora y media, que se extiende desde las 10:30 de la mañana, las etiquetas de extranjeros, refugiados o migrantes desaparecen para dar paso únicamente a compañeros de escuadra.
Este proyecto deportivo recibe el nombre de Migrantes FC, considerado el único conjunto infantil en la capital del país conformado primordialmente por los hijos de familias inmersas en dinámicas de movilidad internacional. Los pequeños residen en un asentamiento temporal ubicado junto a las vías del ferrocarril, un sitio donde las viviendas se levantan con lonas, láminas y madera.
Al frente de este grupo se encuentra Jorge Rivero, un instructor con trayectoria en categorías formativas que guía a los menores con autoridad y cercanía. En palabras del propio Rivero, en declaraciones otorgadas a Chilango: “Tenemos chicos venezolanos, colombianos, peruanos, hondureños; también mexicanos. En algún momento entrenaron con nosotros unos haitianos”.
El cambio de ruta hacia el territorio mexicano
Históricamente, la Ciudad de México ha funcionado como un sitio de tránsito para quienes buscan llegar a la frontera norte. No obstante, el endurecimiento de las regulaciones migratorias en Estados Unidos ha modificado el panorama, transformando a la capital en un sitio de asentamiento definitivo para cientos de personas que optan por construir aquí su proyecto de vida.
Las estadísticas oficiales respaldan esta transformación en los flujos poblacionales. Las Tarjetas de Residencia Temporal emitidas por el Instituto Nacional de Migración en la metrópoli pasaron de 12,782 registros en 2019 a aproximarse a las 20,000 documentaciones hacia 2024. En cuanto a las Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias, estas experimentaron un ascenso significativo al pasar de 1,236 a un pico de 20,326 casos entre 2019 y el cierre de 2023.
Este fenómeno social modificó el entorno urbano con la aparición de campamentos en zonas como la Plaza Giordano Bruno y las inmediaciones de la Central de Autobuses del Norte. Investigaciones académicas estiman que el asentamiento en la alcaldía Gustavo A. Madero alberga de forma fluctuante a entre 400 y 1,200 personas originarias de diversas naciones latinoamericanas y del Caribe.
Frente a un panorama cotidiano marcado por la precariedad y la incertidumbre, el deporte ofrece un espacio de respiro. “Es casi toda mi vida porque es con lo único que puedo y me sé divertir”, comparte Matías, un adolescente venezolano de 13 años que encontró en la disciplina una vía de escape a su realidad.
De espacio abandonado a semillero comunitario
La dinámica del entrenamiento avanza hacia las tradicionales retas, donde equipos de cinco integrantes compiten bajo la regla de que el bando perdedor cede su lugar. En estas instancias participan tanto menores extranjeros como locales, consolidando un ambiente de integración comunitaria impulsado por el programa gubernamental de deporte social.
El campo donde hoy se practica la disciplina deportiva experimentó una transformación profunda. Anteriormente, el sitio presentaba deterioro y acumulaba residuos de consumo de sustancias, hasta que fue intervenido mediante iniciativas de recuperación de espacios públicos y aportaciones privadas para brindarle un entorno digno a la infancia de la zona.
Para integrantes del equipo como Jesús, un adolescente colombiano de 14 años, la experiencia refleja que el deporte es capaz de congregar a individuos que jamás habrían coincidir en otro contexto. Una visión compartida por el responsable del entrenamiento, quien resume el propósito fundamental de la iniciativa al afirmar: “El futbol rompe barreras, rompe fronteras. Estando en la cancha no hay nacionalidad; somos uno mismo”.
