Moscú responde a Berlín y ordena el cierre de la legación consular alemana y centros culturales
Las tensiones diplomáticas entre Moscú y Berlín han escalado de manera significativa en las últimas horas. El Gobierno ruso ha respondido con contundencia a las recientes sanciones impuestas por Alemania, anunciando la clausura definitiva de la representación diplomática alemana en suelo ruso.
Sanciones cruzadas y expulsiones
El Ministerio de Exteriores de Rusia ha comunicado oficialmente este lunes la revocación del permiso de operación para el consulado general de Alemania situado en la ciudad de San Petersburgo. La medida establece que la legación deberá detener todas sus actividades a más tardar el 18 de septiembre de 2026, fecha límite para que la totalidad de su personal diplomático y administrativo abandone el territorio ruso.
A esta decisión se suma la orden de expulsión para los trabajadores vinculados a los centros culturales del Instituto Goethe que operan en el país. Sus empleados tendrán como plazo límite el 13 de septiembre para salir de la Federación Rusa, en lo que Moscú califica como una réplica proporcional a las acciones hostiles del Ejecutivo alemán.
El origen del conflicto: el ataque en Leipzig
Esta nueva crisis diplomática estalla tras los movimientos ejecutados por la administración alemana la semana pasada. Berlín decidió clausurar el consulado general ruso en la ciudad de Bonn, además de un centro cultural ubicado en la capital alemana, tras vincular formalmente al Kremlin con un sabotaje aéreo.
Las autoridades germanas sostienen que Moscú orquestó un ataque híbrido con drones ocurrido el pasado 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig. Aunque el incidente no dejó víctimas mortales, las investigaciones revelaron que uno de los aparatos no tripulados transportaba una carga explosiva y logró infiltrarse hasta una zona de aeronaves de carga.
Investigación y escalada retórica
Los servicios de seguridad alemanes descubrieron posteriormente otros dispositivos similares y material explosivo. El Ejecutivo germano aseguró que este episodio encaja perfectamente con “el patrón establecido de las operaciones híbridas rusas en Europa”, incrementando la desconfianza hacia el Kremlin en materia de seguridad regional.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, ha endurecido el tono contra Alemania, acusando a Berlín de iniciar una “guerra de verdad” como reacción al suceso. Desde Moscú se subraya que toda la responsabilidad sobre las consecuencias de este deterioro en las relaciones bilaterales “recae exclusivamente en el Gobierno alemán”.
