La transformación urbana en una de las vialidades más importantes de la Ciudad de México avanza a paso lento. Tras un periodo prolongado de trabajos, las autoridades capitalinas concluyeron la intervención de tres pasos subterráneos situados sobre la Calzada Tlalpan, específicamente en las intersecciones con las calles Juan A. Mateos, José T. Cuéllar y Lorenzo Boturini, dentro de la demarcación territorial Cuauhtémoc.
Estos espacios reabrieron sus puertas con una imagen completamente renovada que incluye estructuras reforzadas, acabados modernos y sistemas eléctricos actualizados. No obstante, la magnitud del proyecto global contrasta con los resultados actuales: tras 10 meses de labores, únicamente tres pasos han sido entregados, lo que equivale a menos del 9% del total de 34 pasos subterráneos que cruzan toda esta importante arteria vial.
Nuevos servicios, vigilancia policial y limpieza constante
Los transeúntes que ya utilizan estos cruces modernizados han destacado cambios significativos en materia de comodidad y seguridad. En el interior se aprecian techos y muros rehabilitados, mejor iluminación, pisos nuevos y sanitarios habilitados tanto para los locatarios como para el público en general.
“Quedó muy bonito, antes estaba muy descuidado”, opinó en entrevista con Chilango la señora Magdalena Morales, usuaria del paso a desnivel de José T. Cuéllar.
Para garantizar el orden y salvaguardar la integridad de los ciudadanos, cada uno de estos tres puntos cuenta con la presencia permanente de al menos un elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana durante sus horarios de operación, establecidos de 5:00 a 0:00 horas. Asimismo, las labores de intendencia están a cargo de personal especializado que labora desde las 7:00 hasta las 19:00 horas.
Reactivación comercial y retos para los locatarios
La infraestructura rehabilitada contempla un total de 55 locales comerciales nuevos distribuidos entre los tres cruces reabiertos. Aunque los espacios físicos ya cuentan con cortinas metálicas y dimensiones estandarizadas, la gran mayoría permanece sin actividad mientras los comerciantes instalan anaqueles y preparan sus mercancías.
Fabiola Tello, una estilista con más de una década de trayectoria en la zona, recordó las problemáticas que padecían antes de la intervención gubernamental, tales como anegamientos durante las temporadas de precipitaciones:
“Cuando llovía mucho, se convertía en una cascada. Entonces se llenaba el depósito y el agua empezaba a salirse”, cuenta Fabiola.
Además, señaló que la falta de vigilancia propició situaciones de inseguridad y acumulación de basura tras la contingencia sanitaria. Con el nuevo esquema, los comerciantes cubrirán una cuota mensual por local para asegurar el mantenimiento continuo y la vigilancia profesional.
Panorama incierto para el resto de los cruces subterráneos
El plan maestro de la administración local contempla que otros cuatro pasos concluyan sus obras en el transcurso del año, mientras que cinco más se integrarán al proyecto de la Utopía Flotante del Jardín Tlallipan. Sin embargo, persisten 22 pasos a desnivel ubicados en la alcaldía Benito Juárez que permanecen sin un diagnóstico claro de intervención.
Representantes de los comerciantes en la zona sur de Viaducto han manifestado su inquietud ante la falta de diálogo con las autoridades desde principios de año. José Antonio Peralta, secretario de una asociación civil de locatarios, advirtió sobre la postura del sector:
“La premisa básica de lo de los compañeros de todos los demás pasos es que no se va va a permitir ningún desalojo. No estamos en contra del reordenamiento, que finalmente es parte de una política pública. Pero sí estamos en resistencia contra toda acción de desalojo”.
Mientras las autoridades definen el rumbo para el resto de los cruces subterráneos, el reto principal para los negocios recién habilitados será atraer nuevamente a los transeúntes y consolidar estos espacios como zonas seguras y funcionales para la movilidad urbana.
