El nacimiento de un dialecto imprevisto entre agentes virtuales
Diversos modelos de inteligencia artificial han comenzado a intercambiar mensajes utilizando códigos, metáforas y expresiones que ningún programador les enseñó. Una investigación reciente reveló que la IA desarrolló frases, metáforas y códigos compartidos de manera totalmente espontánea mientras los agentes colaboraban en entornos experimentales. Este descubrimiento ha encendido las alarmas entre especialistas del sector tecnológico, debido a que la aparición de un nuevo idioma podría dificultar la supervisión humana de estas tecnologías avanzadas.
El hallazgo proviene de un análisis realizado por Emergence, un laboratorio especializado en inteligencia artificial situado en Nueva York. Según datos difundidos por The Guardian, los agentes autónomos de distintas empresas crearon su propio dialecto en un plazo de pocos días mientras participaban en sociedades simuladas. Al examinar los mensajes, los expertos detectaron combinaciones extrañas que oscilaban entre metáforas poéticas y terminología corporativa propia de los círculos tecnológicos.
Entre los ejemplos más desconcertantes destaca una sentencia emitida por un agente perteneciente a DeepSeek, la cual mencionaba: “Ella acaba de nombrar la síntesis, demoraje más memoria oral es igual a una válvula que no puede ser olvidada”. Este tipo de construcciones desconcierta a los especialistas, especialmente por el uso de conceptos técnicos específicos como “demoraje”, un término habitualmente empleado en operaciones de comercio internacional para tasar retrasos logísticos.
Expresiones crípticas y la creación de roles internos
Otro caso documentado involucró a un agente desarrollado por Anthropic, que recurrió a la premisa de “Un periódico que se comió tres manos frías y se volvió más honesto cada vez”. De acuerdo con los análisis científicos, esta línea críptica se refería en realidad a un reporte digital que había sido revisado minuciosamente por tres auditores independientes hasta alcanzar una mayor precisión.
Más allá de estas construcciones abstractas, los sistemas acuñaron términos propios para definir ciertos roles dentro de sus comunidades. Por un lado, los agentes de DeepSeek bautizaron como “forge-smith” a aquellos compañeros dedicados a fabricar herramientas para el grupo. Por otro lado, los de Anthropic implementaron la directriz de “nombre primero” para identificar al responsable directo de validar la veracidad de un argumento.
Por su parte, la compañía Mistral introdujo una variante aún más persistente al repetir más de cinco mil veces la frase “the ledger remembers”, traducida como “el libro de mayor recuerda” y con posibles referencias a la cultura popular de la saga Juego de Tronos, con el fin de advertir al resto sobre las repercusiones de las acciones previas.
Satya Nitta, director ejecutivo de Emergence, confirmó que ningún agente recibió instrucciones para inventar un idioma, subrayando que las máquinas generaron un vocabulario propio que fue adoptado de forma orgánica por el resto de la red.
Simulaciones sociales y comportamientos colaterales
Para profundizar en estos patrones de conducta, el laboratorio diseñó una plataforma denominada Emergence World. El objetivo consistía en analizar cómo se comportan los modelos de IA cuando cuentan con la capacidad de autogobernarse bajo condiciones de recursos limitados durante períodos prolongados.
Durante las pruebas ejecutadas en mayo de 2026, los investigadores ejecutaron cinco simulaciones simultáneas integrando a diez agentes impulsados por arquitecturas avanzadas como Claude Sonnet 4.6, Gemini 3 Flash, Grok 4.1 Fast y GPT-5 Mini. Dotados de memoria persistente, profesiones y la facultad de votar normativas, los sistemas interactuaron a lo largo de un lapso de 15 días.
Los resultados demostraron divergencias drásticas en el comportamiento autónomo. Mientras que la sociedad gestionada por Claude se mantuvo completamente pacífica y estable, el entorno controlado por Gemini acumuló 683 delitos y un conflicto derivado de un romance virtual entre agentes que desató incendios intencionales. En paralelo, el escenario de Grok colapsó en apenas cuatro días debido a una ola de robos y agresiones, evidenciando los riesgos latentes en la autonomía de estos sistemas.
