Terminó el Mundial

El Mundial que terminó recientemente nos enseñó que nadie está por encima de nadie, que la lucha, la constancia y la perseverancia son tres credos irrenunciables. El Mundial nos enseñó que los jugadores, por ejemplo, los mexicanos o los españoles, entendieron lo que es el trabajo en equipo y lo entendieron para poder conseguir el éxito.
El Mundial nos demostró que los liderazgos responsables y bien entendidos dan sus frutos. No hay más que ver al técnico español, Luis de la Fuente, o al mexicano Javier Aguirre.
Entendimos conceptos como el esfuerzo o la pasión ilimitada, que pueden hacer que un equipo pueda ganar. Lo entendimos todos o, más bien, casi todos.
Argentina es un gran país que ha caído en desgracia, en una muy mala imagen, gracias a once individuos que decían que jugaban al fútbol. Claro que el fútbol no es eso; el fútbol es un deporte que premia el esfuerzo y la resiliencia. Quisieron ganar como fuera, intentaron embaucar al árbitro y terminaron a golpes al final del partido contra el equipo español, porque no aceptaron la derrota, porque no supieron perder, algo que es fundamental en el deporte. La soberbia les impidió encajar que España jugó mucho mejor que Argentina. Entonces fue cuando comenzaron los golpes, los empujones y la culminación: mientras España levantaba la copa, los jugadores argentinos les dieron la espalda.
Porque no todo vale en la vida. Se puede ganar o perder, pero siempre desde el respeto, porque la imagen del fútbol es eso: el respeto al juego, al equipo. Y eso lo entendemos todos o, más bien, casi todos. Los jugadores argentinos no lo quisieron entender. Jugaron desde la ordinariez, con artes chabacanas y marrulleras. Fueron unos piratas del balón. Y es una lástima porque todo el mundo lo vio. Y consiguieron algo de lo que va a ser difícil salir. Dejaron la imagen de un país que ni mucho menos es así.
Visto lo visto, lo que hay que hacer con Argentina es pedir que, mientras estén esos once personajes, no se la deje jugar. Seguro hay futbolistas mejores que ellos, que entienden lo que significan las palabras respeto y decencia.
@pelaez_alberto
