Con la finalidad de revertir el déficit de áreas verdes en la capital del país, la administración local puso en marcha una ambiciosa estrategia ambiental orientada a establecer un millón de árboles en la ciudad de aquí a 2030. El plan contempla una incorporación anual de 200 mil árboles, sumando esfuerzos más allá de las iniciativas particulares que desarrollan las distintas alcaldías.
Durante la presentación oficial del proyecto en la Unidad Habitacional Infonavit Iztacalco, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, destacó la relevancia de intervenir el entorno densamente poblado de la metrópoli.
“Nos hemos propuesto plantar millones de árboles en el suelo de conservación, como ya les dije. Y también nos hemos planteado que, en la zona urbana, que es la más difícil, plantemos un millón de árboles en estos años que vamos a estar al frente del gobierno”, afirmó.
Donde nace un árbol, el aire es más limpio, la tierra más fértil y la temperatura baja. Con el programa de Reforestación Urbana 2026 capturaremos miles de toneladas de CO2 para devolverle la serenidad, la calma y el equilibrio a la #CapitalDeLaTransformación.
¡Súmate y sé parte… pic.twitter.com/XR3Z7MObKX
— Clara Brugada Molina (@ClaraBrugadaM) August 19, 2026
Demarcaciones prioritarias y participación comunitaria
Aunque las labores de forestación abarcarán múltiples puntos del territorio metropolitano, los esfuerzos se concentrarán de forma prioritaria en aquellas demarcaciones que históricamente han registrado un menor índice de vegetación urbana, situadas principalmente en el oriente del valle.
Las zonas que recibirán mayor atención incluyen a Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero y Tláhuac. Como parte de esta planeación, se prevé que una franja de 100 mil ejemplares sea colocada directamente en banquetas y camellones, fomentando la corresponsabilidad ciudadana mediante asambleas vecinales previas.
“Vamos a llegar a una calle, vamos a convocar a una asamblea y le vamos a pedir a la población que habita ahí quiénes nos ayudan para plantar árboles en esa calle”, dijo la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
Estrategia basada en estándares internacionales de sustentabilidad
El esquema de intervención urbana se fundamenta en la reconocida regla internacional 3-30-300, un modelo urbanístico diseñado para optimizar el contacto cotidiano de la ciudadanía con la naturaleza. Este protocolo establece tres directrices fundamentales:
- Visualizar al menos tres árboles desde cualquier puerta o ventana del hogar.
- Garantizar que los vecindarios alcancen un 30% de cobertura arbórea.
- Asegurar que cada familia disponga de un parque o zona verde a una distancia máxima de 300 metros.
Selección botánica y beneficios ambientales esperados
La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) detalló que la selección de especies priorizará variantes nativas capaces de resistir las condiciones climáticas del valle, optimizando su supervivencia y minimizando las necesidades de mantenimiento hídrico.
Entre los ejemplares autorizados se encuentran el Liquidámbar, Cazahuate, Colorín, Guaje, Guamúchil, Palo verde, Fresno, Macuil y Ceiba. Estas variedades no solo embellecerán el entorno, sino que potenciarán la biodiversidad local y mejorarán los índices de calidad atmosférica.
Las proyecciones oficiales estiman que la biomasa generada por esta población vegetal logrará disipar al menos 20 mil toneladas de dióxido de carbono al año, un impacto ecológico equivalente a retirar de circulación unos 4 mil automóviles anualmente.
“Este millón de árboles significa capturar miles de toneladas de dióxido de carbono, al menos 20 mil toneladas. Un millón de árboles va a capturar todos esos contaminantes que tenemos en la ciudad, y que equivale a retirar de nuestras calles 4 mil automóviles cada año”, informó Brugada.
Asimismo, la mandataria local enfatizó que la recuperación de suelo permeable permitirá mitigar el impacto de las altas temperaturas y propiciar la infiltración de agua pluvial en áreas pavimentadas.
Incorporación de centros educativos al movimiento ecológico
Como parte de la estrategia integral, el programa contempla la vinculación directa de las instituciones educativas para que las nuevas generaciones participen activamente en la adopción y el cuidado de los ejemplares.
“El árbol va a ser del tamaño del niño, y la tarea es: cuiden el árbol como compañero de vida y puedan estar viendo cómo crece ese arbolito, como va creciendo la niña o el niño. Entonces, también vamos a hacer esta alianza con las escuelas para que las infancias puedan ayudarnos a transformar la ciudad”, propuso.
Finalmente, el gobierno capitalino hizo un llamado público a “cambiar la pólvora por polen, misiles por árboles y transformar la destrucción en raíces que sostengan el futuro”, consolidando así un modelo de desarrollo urbano sostenible y con visión de largo plazo.
