Según se ha informado, el Departamento de Tesoro de los Estados Unidos ha emitido sanciones contra una presunta red de empresas y individuos ligados al huachicol fiscal, a saber, el medio por el cual se importa combustible del extranjero pasando como otra clase de productos, evitando así el pago de los impuestos correspondientes, lo que implica, por razones obvias, un fraude gigantesco al erario público.
De acuerdo al propio documento, la venta del mismo combustible ilegal habría contribuido al financiamiento de las campañas de un buen número de políticos durante las elecciones de 2024, y estaría lista para hacerlo de nuevo en 2027.
Debe recordarse que el huachicol fiscal, según ha trascendido, surgió durante el gobierno de AMLO. Desde aquellos años, la Marina, en complicidad con PEMEX y el SAT, habría operado, en probable connivencia igualmente con el crimen organizado, una operación mayúscula que habría permitido que combustible ilegal se comercializara en México. Se ha señalado, incluso, que la propia empresa petrolera habría provisto las pipas para su transporte. Se trata, de acuerdo a los número estimados, del mayor fraude en la historia del pais.
Las dimensiones de esta operación fraudulenta involucraría igualmente a funcionarios de alto nivel. De no ser así ¿cómo podría explicarse que buques cargados de combustible hubiesen llegado a puertos nacionales y que hubieran podido penetrar sin pagar impuesto sin la complicidad de la Marina o de los agentes aduanales? ¿O que se hubiera transportado en pipas de Pemex? ¿O que se venda en las gasolineras? ¿o que Hacienda no hubiese detectado el hueco fiscal dejado por la omisión en el pago de impuestos?
La presidenta Claudia Sheninbaum, por su parte, ha asegurado que la FGR ha abierto carpetas de investigación. ¿Será? Difícil saberlo. Todo apunta a que este inmenso fraude se quedará archivado en las estanterías de la oficina de Ernestina Godoy, y que como suele ocurrir con altos funcionarios, se impute a unos cuantos “malhechores” de bajo nivel, confirmando el manto de impunidad que cubre a los conspicuos miembros de la clase política mexicana.
Atrás han quedado los tiempos de las toallas de Vicente Fox, de las casas blancas o de la Estafa Maestra, para dar inicio a una nueva era protagonizada por fraudes inconmensurables que alimentan la red de corrupción que hoy, desafortunadamente, involucra a funcionarios de alto nivel y a cabecillas de los carteles de la droga.