Universidad Autónoma de Chihuahua despliega operativos para reparar los estragos dejados por recientes precipitaciones
Tras el paso de las recientes tormentas que azotaron la región, las autoridades de la máxima casa de estudios del estado han puesto en marcha un plan emergente para rehabilitar la infraestructura universitaria afectada. Las precipitaciones pluviales, caracterizadas por su intensidad, dejaron diversas incidencias en al menos dos de los complejos académicos más importantes de la institución.
Ante los reportes emitidos por la comunidad estudiantil sobre la infraestructura dañada, la administración central reaccionó de manera inmediata para evitar riesgos mayores y garantizar la seguridad de alumnos, docentes y personal administrativo que acuden diariamente a las instalaciones educativas.
Afectaciones puntuales en complejos académicos
El punto más crítico se registró en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Químicas, sitio en el cual los alumnos documentaron y denunciaron públicamente el colapso parcial de una estructura de techo. Este incidente encendió las alertas dentro del campus, obligando a una intervención urgente por parte de las cuadrillas de mantenimiento e ingeniería de la universidad.
Por otro lado, los reportes meteorológicos y los fuertes vientos asociados a las lluvias también provocaron estragos en la Facultad de Filosofía y Letras. En este espacio, varios ejemplares arbóreos de gran tamaño fueron derribados, bloqueando zonas de tránsito y representando un peligro latente para la comunidad escolar.
Coordinación institucional y protocolos de seguridad
Respecto a las labores para retirar los árboles caídos, las autoridades universitarias explicaron que estas maniobras no pueden realizarse de manera improvisada. El rector de la institución, Luis Rivera Campos, detalló que este proceso, aunque parece sencillo, implica coordinación con Protección Civil y personal especializado para salvaguardar la integridad de las zonas aledañas y evitar accidentes durante el retiro de los troncos y ramas pesadas.
A pesar de la magnitud de las tormentas, el titular de la máxima casa de estudios descartó que existan problemáticas similares en el resto de las escuelas y unidades académicas que conforman la red universitaria. Según la evaluación preliminar realizada por las áreas operativas, la universidad salió bien librada del temporal, situación que incluye al Campus Parral, el cual reportó saldo blanco tras las precipitaciones.
Evaluación de costos y compromiso con los estudiantes
Hasta el momento, las instancias administrativas encargadas de la gestión financiera y de obras no han emitido una cuantificación total de los daños materiales sufridos en los inmuebles universitarios. Los dictámenes técnicos continúan su curso para determinar la inversión exacta que se requerirá para devolver los espacios afectados a sus condiciones óptimas de operación.
Pese a la ausencia de un monto económico definitivo, el rector subrayó que la prioridad es reparar los desperfectos y atender los señalamientos de la comunidad universitaria, reiterando que la apertura al diálogo con los alumnos y la pronta respuesta ante emergencias climáticas seguirán siendo ejes rectores durante la actual administración para mantener la seguridad en todos los planteles.
