Ingeniería y tradición para la ofrenda monumental
Durante las noches comprendidas del 29 de octubre al 2 de noviembre, la plancha del Zócalo capitalino resplandecerá con una estructura imponente de 32 metros de altura, mediante la cual la Ciudad de México buscará adjudicarse el récord de la Catrina más alta del mundo. Este proyecto superará la marca establecida en 2024 en Puerto Vallarta, donde se erigió una pieza de 28 metros.
La obra no solo funcionará como el atractivo principal de la tradicional Ofrenda Monumental, sino que también marcará el punto de culminación para el esperado Gran Desfile de Día de Muertos. Para hacer realidad esta ambiciosa intervención urbana, el Gobierno de la capital comisionó el trabajo al Taller de Arte Xibalbá, un colectivo vinculado históricamente a los proyectos artísticos de la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) de Oriente.
Al respecto, la secretaria de Cultura de la CDMX, Ana Francis López Bayghen Patiño, señaló en entrevista que la complejidad técnica de la estructura exigía perfiles altamente especializados: “La Ofrenda requería cuestiones de ingeniería y diseño muy importantes debido a la altura de la Catrina. Por eso decidimos acudir a Xibalbá. Es un grupo de artistas que nacen de los talleres que se crearon en la Faro de Oriente. Son muy buenos y están especializados en estructuras ambiciosas porque dentro de su colectivo tienen a ingenieros y arquitectos”.
Una fusión perfecta entre estructura y plástica visual
El armado de la colossal figura dio inicio oficialmente el pasado miércoles 21 de octubre. De acuerdo con Carlos Báez, director del taller encargado de la construcción, la pieza se compone bajo una premisa muy clara: “50% arte y 50% ingeniería”.
Profundizando en este concepto, el director artístico añadió: “Una parte no puede sobrevivir sin la otra. Se puede hacer la pieza más hermosa del mundo, pero si no tenemos cómo levantarla o sostenerla, vamos a naufragar en el proceso. Y también puedes tener la estructura más segura del mundo, pero sino tiene vistosidad, va a pasar desapercibida”.
Para garantizar tanto la estabilidad como el impacto visual, los creadores emplearon una combinación de acero para el soporte estructural y la protección de los asistentes, complementado con fibra de vidrio, textiles y luces LED para dotarla de una estética única que también tributa al legado gráfico de José Guadalupe Posada.
Diseño textil monumental y tecnología lumínica
Uno de los aspectos más deslumbrantes de la figura será su indumentaria. El vestido principal alcanzará los 27 metros de longitud y ha sido fraccionado en secciones para facilitar su montaje en la plaza pública, integrando una parte superior ajustada tipo sirena, holones y una vistosa cauda de 20 metros.
Karina Ramírez Aparicio, subdirectora del taller y responsable del diseño de vestuario, detalló que la prenda se inspira directamente en el tradicional estilo de bordado artesanal de Tenango, luciendo tonalidades moradas y motivos florales acompañados de colibríes. Además, la indumentaria incorpora franjas blancas equipadas con tecnología de iluminación.
Por su parte, la materialidad de la estructura ósea cumplirá una doble función escenográfica. Según explicó el equipo creativo, los huesos estarán fabricados con fibra de vidrio para albergar sistemas de iluminación interna, permitiendo que funcionen como enormes pantallas de luz que se encenderán oficialmente a partir del 29 de octubre, ofreciendo a los visitantes su mejor perspectiva durante el horario nocturno.
