El Ministerio de Energía saudí ha ordenado la suspensión temporal de las operaciones en el oleoducto Este-Oeste, considerado la única vía alternativa para sortear el estratégico estrecho de Ormuz, tras registrar múltiples impactos en sus instalaciones.
A través de un comunicado oficial, las autoridades gubernamentales confirmaron que la infraestructura sufrió varias agresiones que causaron varios heridos, los cuales ya han recibido la asistencia médica correspondiente sin que se reporten víctimas mortales en este incidente específico.
Como respuesta inmediata a los atentados ocurridos, los equipos de emergencia implementaron los protocolos establecidos para asegurar la infraestructura y evaluar su seguridad en coordinación estrecha con las distintas agencias gubernamentales competentes en la materia.
Una vía vital para el mercado energético global
El también conocido como Petroline cruza la geografía nacional conectando los Yacimientos orientales en el golfo Pérsico con la terminal marítima de Yanbu situada en el mar Rojo, abarcando una extensión aproximada de 1.200 kilómetros de longitud.
Esta importante obra de ingeniería cuenta con una capacidad operativa máxima estimada en siete millones de barriles diarios, permitiendo al reino exportar crudo sin depender exclusivamente de las rutas marítimas convencionales.
La relevancia de este corredor aumentó considerablemente ante las crecientes tensiones geopolíticas en la región, utilizándose de forma intensiva para desviar los envíos de petróleo y mitigar el impacto de cualquier restricción en el tráfico internacional.
Antecedentes de hostilidades y tensión regional
La infraestructura energética ya había sido blanco de acciones hostiles previas, destacando las operaciones con vehículos aéreos no tripulados reivindicadas por los hutíes de Yemen contra puntos sensibles del sistema de transporte.
Asimismo, durante el mes de abril se registró un incidente similar atribuido a acciones iraníes que afectó temporalmente una de las estaciones de bombeo, provocando una reducción momentánea de 700.000 barriles diarios antes de recuperar la normalidad.
En paralelo a estos acontecimientos en el sector energético, el Ministerio de Salud controlado por los rebeldes en Yemen cifró en 44 civiles muertos y decenas de heridos las consecuencias de las operaciones militares desarrolladas en diversas provincias del país durante la última semana.
