El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una fuerte controversia internacional al señalar durante un evento público que planea incorporar formalmente una de las rutas marítimas más transitadas del planeta bajo la soberanía de su país.
Un anuncio enmarcado en el conflicto con Teherán
Durante un mitin político celebrado en una academia policial del estado de Nueva York, el mandatario estadounidense indicó que su administración tomará el control absoluto de este corredor estratégico a nivel global.
“Muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos. Es cierto”, dijo Trump con una pequeña sonrisa durante un mitin político en una academia de policía en el estado de Nueva York.
El jefe de Estado añadió que esta medida se materializará de manera inmediata “después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy mal”.
Las tensiones militares escalaron de forma drástica el pasado 28 de febrero, cuando las fuerzas estadounidenses, en coordinación con el ejército de Israel, iniciaron una ofensiva militar a gran escala contra territorio persa. Los objetivos oficiales anunciados por Washington incluyeron la desmantelación total del programa nuclear de la nación islámica y la estimulación de una revuelta interna contra el régimen.
En respuesta a estas acciones bélicas, la administración de Teherán asumió el dominio operativo sobre gran parte del estrecho de Ormuz, un paso marítimo indispensable para el suministro internacional de petróleo y el flujo de mercancías comerciales. Como contraofensiva económica, el gobierno norteamericano mantiene un bloqueo estricto sobre los principales puertos iraníes para asfixiar las finanzas del país.
Desmentido oficial y dura respuesta de Irán
Poco después de que resonaran las palabras del líder republicano, fuentes de la administración estadounidense aclararon la naturaleza de la declaración. De acuerdo con Brian Schwartz, periodista de The Wall Street Journal, un alto funcionario de la Casa Blanca reconoció bajo condición de anonimato que el mandatario únicamente estaba “bromeando” al sugerir una anexión territorial del paso estratégico.
A pesar de la aclaración sobre el tono jocoso de la afirmación, las autoridades de Teherán no tardaron en manifestar su rechazo rotundo. Kazem Gharibabadi, viceministro iraní de Asuntos Exteriores, utilizó sus redes sociales para responder enérgicamente a la postura de la Casa Blanca, asegurando que la soberanía de la región no está sujeta a negociaciones extranjeras.
“El estrecho de Ormuz ha sido iraní, es iraní y seguirá siendo iraní. Este estrecho solo se abrirá y se cerrará por orden de Irán. Mientras ustedes se nieguen a aceptar la realidad de su derrota y sigan viviendo en la ilusión, Irán continuará imponiendo un bloqueo”, declaró Gharibabadi en X.
“Ormuz no puede ser tomado por asalto con un tuit o un portaaviones, ni mediante un decreto presidencial ni con un discurso de campaña electoral”, agregó el responsable iraní.
Este intercambio de declaraciones evidencia el nivel de confrontación geopolítica que persiste en la zona, donde tanto el control del comercio energético mundial como la seguridad en el Golfo Pérsico continúan pendiendo de un hilo ante la persistencia de las hostilidades bilaterales.
