<div>Tom McTague, director de 'The New Statesman': “Andy Burnham intentará parecerse más a Pedro Sánchez”</div>

El director de la revista más influyente en la izquierda británica cree que el probable sucesor de Keir Starmer gobernará apoyándose en una coalición de votantes de izquierdas en oposición con el bloque de la derecha como el presidente español, pero seguirá con la mano dura en inmigración y tendrá difícil nacionalizar más servicios públicos
Así devoró el monstruo del Brexit a seis primeros ministros en 10 años
Tom McTague, reportero y escritor, lleva 15 años contando la política británica. Su libro Between the Waves es uno de los mejores repasos a la relación conflictiva entre las élites políticas del Reino Unido y el continente europeo después de la Segunda Guerra Mundial y hasta el Brexit. Desde hace un año, el periodista dirige The New Statesman, la revista política y cultural de referencia de la izquierda británica fundada en 1913 y que ahora es también una serie de pódcast y una web actualizada a diario.
La publicación ha sido la mejor fuente para seguir en los últimos meses el drama del Partido Laborista que ha desembocado en la dimisión de Keir Starmer. También para entender a su probable sucesor, Andy Burnham, que de momento es el único candidato a las primarias con las que espera proclamarse líder del partido y del país el 17 de julio.
McTague hizo el año pasado la entrevista a Burnham que retrató mejor que nadie las ambiciones del entonces alcalde de Manchester y sus posibles planes. Burnham le contó su idea del “manchesterismo”, que, según decía entonces el laborista, consiste en tomar el control de los servicios públicos, como hizo su ciudad con los buses y tranvías. Ahora, McTague es más escéptico sobre esos planes y su ejecución por falta de financiación, pero cree que Burnham puede convencer al público con su naturalidad en el trato físico y virtual.
Esta es nuestra conversación, editada por extensión y claridad.
¿Le sorprendió la dimisión de Starmer vista con la perspectiva de los dos últimos años?
No me sorprendió cuando sucedió porque nos habíamos dado cuenta de que era insostenible. No tenía suficiente apoyo dentro del grupo parlamentario ni en su gabinete para poder sobrevivir. Ese fue el problema fundamental: había perdido la confianza de sus diputados y, sin eso, no podía gobernar. La estabilidad que quería proteger o proyectar no era posible.
Me sorprende que se haya llegado a esto tan rápido, teniendo una mayoría absoluta de 165 escaños. Debería haber podido gobernar durante cinco años cómodamente. No ha tenido una crisis en su política exterior… No ha hecho nada que por sí mismo fuera motivo para que dimitiera con descrédito.
Su mandato se desmoronó de forma drástica. No ha ocurrido solo en las últimas semanas o meses, sino que se ha ido deteriorando durante al menos un año. Solo ha estado en el cargo dos años. En mis 15 años de carrera, nunca había escuchado tal nivel de odio contra un primer ministro por parte del público o de sus propios diputados y ministros.
Starmer solo ha estado en el cargo dos años. En mis 15 años de carrera, nunca había escuchado tal nivel de odio contra un primer ministro por parte del público o de sus propios diputados y ministros
¿Ni siquiera con Boris Johnson o Liz Truss?
El público obviamente estaba enfadado con ambos. Lo extraño es que Keir Starmer genera más rechazo. Según las encuestas, es más impopular y, además, no tiene seguidores reales. Boris Johnson tenía partidarios que lo respaldaban. Perdió el apoyo público, pero tenía una base electoral que pensaba que debían ser ellos los que le quitaran o le castigaran y no los diputados.
En cambio, con Starmer es muy difícil encontrar una base electoral o un núcleo duro que lo apoye. Puede que haya cierta inquietud en la “Inglaterra media” por el hecho de que se haya ido otro primer ministro. Pero eso es lo extraño de Starmer: ¿por qué se le detesta tanto?
¿Qué pasó entonces?
Cometió errores políticos, pero no creo que por sí solos expliquen la profundidad de su impopularidad.
Tuvo impacto el recorte de la ayuda para la factura eléctrica en invierno, pero eso es algo pequeño, fue hace tiempo y no explica lo que está pasando. La razón por la que eso fue tan significativo es porque se presentó sin contexto, como ocurrió con muchas de sus decisiones. Cada una era explicable por sí misma, pero ¿para qué servían? ¿Cuál era su argumento político general que justificara reducir las ayudas públicas o el subsidio para la factura eléctrica?
Casi de manera inadvertida, todo su proyecto se convirtió en la estabilidad, el statu quo y conservadurismo fiscal. Decía que el principal fallo del anterior Gobierno conservador había sido la irresponsabilidad fiscal y que el Partido Laborista sería fiscalmente responsable y aseguraría la vuelta a la estabilidad.
En el fondo, el país no pide estabilidad; pide que las cosas cambien y mejoren. El país ha decidido que el sistema no funciona y necesita cambiar, y él era la encarnación del sistema. Era Sir Keir, un hombre que pasó toda su vida trabajando dentro del sistema. Ese es el núcleo del problema.
En el fondo, el país no pide estabilidad; pide que las cosas cambien y mejoren. El país ha decidido que el sistema no funciona y necesita cambiar, y Starmer era la encarnación del sistema
¿Qué opina del argumento, que ha calado también en España, de que Starmer se escoró demasiado a la derecha y que por eso fracasó?
En la entrevista que le hicimos al presidente del Gobierno español en el New Statesman, defendió que existe un futuro alternativo para la izquierda en el Reino Unido, y que no es Dinamarca, sino España. Es algo que merece ser considerado, aunque es difícil adoptar el modelo español por muchas razones. España está en la UE, en el euro, y ha superado retos en las últimas décadas de los que está saliendo. Nosotros tenemos un contexto inmediato diferente.
Además, parte del proyecto de Starmer desde el principio fue intentar proteger una coalición electoral distinta a la que han reunido los socialistas en España. Fue elegido con votos de personas socialmente conservadoras que apoyaron el Brexit y quieren más control sobre la inmigración y el asilo. Cambiar eso hacia otro modelo no es factible sin un cambio de liderazgo. No es posible ser elegido con un mandato y luego gobernar para una base de votantes completamente nueva.

Andy Burnham, recién elegido diputado, en la Cámara de los Comunes, Londres, el 22 de junio.
¿Cree que Andy Burnham estaría más cerca del modelo español?
Diría que sí. Supongo que Burnham se verá atraído hacia esa dirección más española. España es un modelo en el que existen ciudades y centros de poder que compiten entre sí, mientras que Gran Bretaña depende excesivamente de una sola megaciudad. Es un lugar muy diferente a España, Alemania, Italia o de la mayoría de países europeos, con la excepción de Francia.
Burnham intentará, en cierto modo, crear un sistema más europeo, en el que Mánchester tenga más competencias y autonomía de una manera que podría compararse a Barcelona.
También creo que tratará de formar una base electoral como la de Pedro Sánchez, una base de izquierdas definida por la oposición a la base de derechas. Es un tipo de política más polarizada, donde existe una clara división entre “nosotros” y “ellos”.
En cambio, el Gobierno de Starmer pensaba que personas del centro que habían votado por el Partido Conservador o incluso por Reform podían ser parte de la base laborista. Los llamaban “votantes héroes” porque valen el doble: si le quitas un voto a la derecha y lo ganas tú, equivale a dos votos. En cambio, si simplemente captas a alguien que antes votaba a los verdes o a los liberaldemócratas el impacto es menor: desde el punto de vista del frío cálculo electoral, es menos eficaz.
Andy Burnham tratará de formar una base electoral como la de Pedro Sánchez, una base de izquierdas definida por la oposición a la base de derechas. Es un tipo de política más polarizada, donde existe una clara división entre “nosotros” y “ellos”
Creo que habrá lecciones que aprender de España y Burnham intentará parecerse a Sánchez. Pero hay que entender el contexto de Burnham, que ha sido elegido en el noroeste de Inglaterra, en una zona que tiende a ser socialmente más conservadora.
No representa a la Gran Bretaña urbana, sino una circunscripción de pueblos y ciudades con dificultades económicas. Eso moderará cualquier impulso de ser demasiado progresista. La realidad es que la mayoría de los votantes británicos quieren menos inmigración y que se detengan los cruces de pateras en el canal de la Mancha. No veo a Burnham alejándose sustancialmente de esa posición.
La mayoría de los votantes británicos quieren menos inmigración y que se detengan los cruces de pateras en el canal de la Mancha. No veo a Andy Burnham alejándose sustancialmente de esa posición
¿Nacionalizará los servicios públicos privatizados más que lo que ya está haciendo Starmer?
Es muy difícil por las limitaciones fiscales. El Reino Unido no tiene mucho margen de maniobra. Sin embargo, habrá más impulso hacia la transferencia de poder a las regiones y un mayor control central sobre servicios públicos y suministros básicos.
Esto formará parte de un argumento político; él dejará claro que es parte del proyecto. Puede ser lento e incremental, pero se presentará como la dirección deseada. Starmer nunca planteó un argumento político ni explicó para qué servían sus acciones a largo plazo más allá de la disciplina fiscal. Que ocurra rápido o no es secundario si Burnham logra convencer a la gente de que eso es lo que quiere y de que lo apoyen.

Tom McTague (a la derecha) durante una charla en el Festival Literario de Cambridge, en noviembre de 2025.
Usted ha hablado de la necesidad de un primer ministro moderno en la era post-Brexit. ¿Puede serlo Burnham?
Se le ve mucho más cómodo que a Starmer. Es un político de carrera que sabe comunicarse con los votantes. Se siente a gusto hablando con la gente, con los medios y en redes sociales. Starmer es un abogado nuevo en política a quien esto le ha costado; no le gusta.
Burnham está cómodo con los requisitos del cargo y eso se nota en redes sociales, donde muestra humor y personalidad. Starmer ha sido tan anticuado que resulta doloroso verlo. Sabe que debe hacer esas cosas, pero no puede ser él mismo; parece un político analógico en una era digital. Burnham no es Donald Trump, pero se maneja en redes sociales tan bien como cualquier otro político británico.
Burnham es un político de carrera que sabe comunicarse con los votantes. Se siente a gusto hablando con la gente, con los medios, con periodistas y en redes sociales. Starmer es un abogado nuevo en política a quien esto le ha costado
¿Cuál es la respuesta al problema fundamental del caos del Brexit más allá de volver a la UE?
El Brexit ha desestabilizado la política británica al romper las bases de apoyo de ambos partidos. Ha creado una dinámica donde los votantes tienen menos lealtad a los partidos principales y nuevas identidades. Ahora es más probable que alguien cambie su voto del laborismo a otra opción progresista, o hacia Reform en la derecha.
No creo que volver a la UE sea la solución. El propio proceso de reingreso desestabilizaría la política, aceleraría las divisiones actuales y crearía otras nuevas. No es posible volver a un mundo donde el Brexit no haya ocurrido; estamos en un nuevo paradigma.
No creo que volver a la UE sea la solución. El propio proceso de reingreso desestabilizaría la política, aceleraría las divisiones actuales y crearía otras nuevas. No es posible volver a un mundo donde el Brexit no haya ocurrido
Además, en Francia, España o Alemania ocurren cosas similares. En Francia, Le Pen y Bardella son favoritos; en Alemania, la AfD supera a la CDU y los socialistas casi han desaparecido. Más allá del Brexit, está pasando algo más fundamental en la política europea de lo cual el Brexit fue solo un síntoma, no la causa.
Esto obliga al Reino Unido a decidir su lugar en el mundo: su papel en la seguridad con Europa o Estados Unidos, y su modelo económico. La City de Londres es más grande ahora que antes del Brexit y no quiere volver a la UE. Se ve como un centro financiero global vinculado al Golfo y a Estados Unidos, al igual que el sector tecnológico. Son dinámicas que exigen respuestas sobre si somos parte de un mundo anglófono o europeo.
¿Ve algún escenario de prosperidad más allá de la City si el país sigue fuera de la UE y cerrado a la inmigración?
Sí, lo veo. Europa nunca ha sido la causa de nuestros problemas, ni estando fuera ni estando dentro.
Económicamente, es sensato estar en la UE, pero nuestros problemas tienen razones diferentes. Ya teníamos dificultades entre 2008 y 2016. Las soluciones están a nuestro alcance; si tomamos decisiones sensatas y nos gobernamos bien, podemos ser prósperos. Podríamos incluso ser más prósperos que si estuviéramos en la UE. Hay países como Canadá, Australia o Suiza que prosperan sin estar en un bloque más grande. El problema es que el Reino Unido no se está gobernando bien, ni dentro ni fuera de la UE.
Pero, ¿no llevará mucho tiempo? A veces cuesta creer el nivel de declive de las ciudades británicas fuera de Londres…
El declive viene de lejos; esas ciudades ya eran pobres dentro de la UE. Birmingham lo era hace 10 o 20 años. No es una cuestión de estar o no en la UE, sino de encontrar un modelo económico y político que funcione fuera de Londres.
Burnham llegará a primer ministro porque como alcalde ha logrado que una ciudad, Mánchester, progrese. Su centro tiene un aire de prosperidad y optimismo similar al de Madrid o Múnich. En las afueras es distinto, algo que también pasa en ciudades españolas. La gran pregunta para el Reino Unido es cómo crear una economía que eleve los lugares fuera de los centros urbanos, y nadie tiene aún la respuesta.
El declive viene de lejos… Birmingham ya era pobre hace 10 o 20 años. No es una cuestión de estar o no en la UE, sino de encontrar un modelo económico y político que funcione fuera de Londres
El Brexit es muy impopular, pero Nigel Farage, su principal artífice, lidera las encuestas de intención de voto. ¿Por qué no se culpa a Farage de los efectos del Brexit?
Porque no es el culpable del problema que más enfada a la gente: que el Gobierno conservador perdiera el control de la inmigración y no resolviera la crisis de las pateras en el canal. Saben que él sería más autoritario en ese asunto. Muchos le culpan de los problemas económicos y jamás le votarán, pero un 30% del país prioriza otros temas y culpa de ellos a los conservadores y laboristas.
¿Farage puede ganar las próximas elecciones, incluso compitiendo con Burnham?
Desde luego, está muy ajustado. Una alianza entre conservadores y Reform es posible y juntos podrían superar el 40% del voto. Veremos si se forman bloques de derecha e izquierda. Partidos como los liberaldemócratas o los verdes tendrán que decidir cómo encajan, pero habrá un duelo reñido entre Burnham y Farage.
¿Por qué no se culpa a Farage de los efectos de Brexit?
–Porque no es el culpable del problema que más enfada a la gente: que el Gobierno conservador perdiera el control de la inmigración y no resolviera la crisis de las pateras en el canal
En un contexto de mayor agresividad política en redes e incluso en la Cámara de los Comunes, ¿cuál es el papel de una revista como la suya?
Debemos cubrir a los políticos con buena fe, respeto e inteligencia. Somos una revista inclinada a la izquierda, pero no quiero que seamos personalmente irrespetuosos o antagonistas, ni siquiera con Farage. El objetivo es cubrir la política y tratar de liderar el debate intelectualmente. Por lo menos podemos elevarlo.
¿Qué le da esperanza?
Me da esperanza saber que somos dueños de nuestro destino. Si tomas decisiones valientes y explicas los sacrificios necesarios, puedes tener éxito. España es un ejemplo obvio: ha tenido peores problemas que los británicos en el último siglo y hoy está muy bien. Irlanda era de los lugares más pobres hace 40 o 50 años, tomó decisiones sensatas y ahora es un país próspero.
No creo que el declive sea inevitable; los países pasan por ciclos. Durante la crisis del euro, España lo pasó mal y hoy crece más que cualquier otra economía en Europa. Tengo esperanza.