Los terremotos en Venezuela ponen a prueba la hoja de ruta de Trump tras recortar la ayuda exterior de EEUU

Marco Rubio se esfuerza por brindar una respuesta eficaz a un país que ahora considera aliado tras la operación para capturar a Maduro en enero y después de desmantelar la USAID
La esperanza de encontrar supervivientes en Venezuela se desvanece: “Hemos hablado con los vecinos, pero no los encuentran”
Los dos terremotos que sacudieron Venezuela este miércoles van a poner a prueba la nueva era del poder estadounidense en el hemisferio occidental. La Administración Trump se esfuerza por brindar una respuesta eficaz ante desastres a un país que ahora considera un aliado en Latinoamérica tras la incursión de las fuerzas especiales estadounidenses en enero que acabó con la detención de Nicolás Maduro, que se encuentra desde entonces en una cárcel en Nueva York.
Estados Unidos está movilizando lo que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha denominado una respuesta “amplia, rápida, eficaz” e “integral del gobierno”. El Departamento de Estado ha enviado tres equipos especializados de búsqueda y rescate urbano y ha prometido un fondo de asistencia de 150 millones de dólares, que un experto en ayuda humanitaria ha calificado como el mayor que había visto en las 24 horas posteriores a una tragedia.
El equipo de respuesta ante desastres (DART, por sus siglas en inglés) desplegado en Venezuela cuenta con más de 250 personas, según ha informado el Departamento de Estado en un comunicado.
Esta es una misión de alto riesgo para Estados Unidos. La Casa Blanca de Trump desmanteló la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y transfirió la asistencia ante desastres al Departamento de Estado, despidiendo a miles de trabajadores humanitarios en el proceso.
A principios de este año, Trump ordenó la captura de Maduro en una operación de las fuerzas especiales y lo trasladó a Estados Unidos para que enfrentara cargos federales por conspiración narcoterrorista y otros delitos. Su sucesora, Delcy Rodríguez, se ha mostrado mucho más complaciente con Estados Unidos.

Rescatistas participando en labores de búsqueda en un edificio afectado por los terremotos en La Guaira (Venezuela).
“Hubo un terremoto tremendo, mucha gente murió en Caracas y tenemos mucha gente allí ayudando”, dijo Trump el viernes, añadiendo que Estados Unidos mantenía una excelente relación con Venezuela desde la captura de Maduro. “Hemos extraído millones de barriles de petróleo y hemos pagado la guerra con creces. Pero igual de importante… están ganando más dinero que nunca”, afirmó. Y añadió: “Hubo un gran terremoto que derribó edificios, pero, aparte de eso, Venezuela es un país feliz de nuevo, la gente baila en las calles”.
Si bien Estados Unidos ya había respondido a desastres como el huracán Melissa en Jamaica, la magnitud de los terremotos en Venezuela supera con creces cualquier cosa que la administración haya enfrentado hasta ahora.
“Esta es su primera prueba de fuego, debido a la magnitud del desastre”, afirma Susan Reichle, exasesora de la USAID, quien trabajó en la respuesta a desastres, incluyendo el terremoto de Haití de 2010. “Obviamente, ocurre dentro de nuestro hemisferio y es crucial para nuestra política exterior bajo la presidencia de Trump”, añade.
Bajo la administración Trump, Estados Unidos ha redefinido la ayuda exterior como un pacto que debe ser mutuamente beneficioso, en lugar de un acto de caridad. Se ha centrado en reducir los acuerdos bilaterales de apoyo estadounidense y en recortar la infraestructura de la ayuda humanitaria estadounidense en el extranjero, especialmente mediante recortes a la USAID.
Esta es su primera prueba de fuego, debido a la magnitud del desastre
La unidad de asistencia exterior estadounidense en Colombia contaba con 144 personas antes de los recortes a la USAID, explica Reichle, pero ahora solo tiene 14 miembros sobre el terreno, y se han roto muchos vínculos con ONG y contratistas locales. “Como aspecto positivo, declararon inmediatamente el estado de desastre y solicitaron la activación del DART, así como de los equipos de búsqueda y rescate”, afirma, añadiendo que las primeras 72 horas tras un terremoto son cruciales para llegar a los supervivientes.
Una respuesta calculada
Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, declaró el sábado que decenas de personas habían sido rescatadas con vida, lo que “nos llena de alegría al saber que pueden reunirse con sus familias y seres queridos”.
El enfoque antiinternacionalista de Estados Unidos en materia de salud pública ya ha provocado la pérdida de algunas oportunidades. Expertos en salud señalaron que la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) conllevó un retraso considerable —de hasta 10 días— en la información que recibió el país sobre el brote de ébola en la República Democrática del Congo, lo que afectó significativamente su respuesta a la crisis.

Una mujer observa un edificio colapsado en La Guaira.
La Administración Trump también ha experimentado una especie de crisis de empatía. Durante su primer mandato, el presidente estadounidense visitó Puerto Rico tras el devastador huracán María y arrojó rollos de papel higiénico a familias que vivían sin agua ni electricidad, en lo que el alcalde de San Juan calificó de gesto “terrible y abominable”.
Tienen una relación con el gobierno interino y les interesa que este tenga éxito y se estabilice
En este caso, la respuesta estadounidense parece calculada para anticiparse al escrutinio que muchos esperan que la misión enfrente. “Sienten la presión y están destinando todos los recursos a esta emergencia con la esperanza de que beneficie a las personas que necesitan ayuda desesperadamente”, dice el investigador de asuntos internacionales del Consejo de Relaciones Exteriores Sam Vigersky. Anteriormente, dirigió equipos estadounidenses de respuesta ante desastres en África y trabajó en la oficina de asistencia para desastres en el extranjero de la USAID.
En un análisis, Vigersky recopiló una serie de indicadores clave, incluyendo el despliegue de DART y Búsqueda y Rescate Urbano, que mostraron que el Departamento de Estado estaba manteniendo el ritmo de las respuestas estadounidenses anteriores a los terremotos de Turquía (2023) y Haití (2021). El compromiso de Estados Unidos de enviar 150 millones de dólares a Venezuela para la respuesta fue el mayor que Vigersky había visto “en las primeras 24 horas tras el inicio repentino de la pandemia”.
“Obviamente, existe un componente político en Venezuela”, afirma. “Tienen una relación con el gobierno interino y les interesa que este tenga éxito y se estabilice”.